Muchas familias han abandonado sus hogares en Birmania.

Las familas que han dejado sus hogares para huir a campos sobrepoblados, y otras que han huido al país vecino Bangladesh, cuentan sus desgarradoras historias al equipo de Islamic Relief que ha estado respondiendo a la crisis.

Islamic Relief está facilitando comida, material de refugio y agua potable a miles de personas en campamentos situados en el estado occidental de Rakáin en Birmania. También, estamos preparando nuestra respuesta a la crisis del sureste de Bangladés, donde la tasa de refugiados de Birmania pudo llegar a 15.000 personas por día durante la primera quincena de septiembre.

Desde que el conflicto de Birmania reavivó dramáticamente el 25 de agosto, han muerto más de mil personas y se han incendiado pueblos enteros. Alrededor de 120.000 personas se han visto obligadas a huir de sus poblados en Birmania, mientras que otras 400.000 han hecho un arriesgado y agotador viaje para cruzar la frontera a Bangladés.

En Rakáin, Islamic Relief trabaja principalmente en un campamento llamado Ohtagyi, situado cerca de la capital del estado de la ciudad costera de Sittwe, en coordinación con las autoridades gubernamentales y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Este campamento es hogar para alrededor de 200.000 personas, y su cifra está aumentando debido a que refugia a las familias recientemente desplazadas.

«Es una situación desgarradora,» dice Zia Salik de Islamic Relief, que ha estado ayudando a distribuir paquetes de alimentos a las familias que se encuentran en el campamento de Ohtagyi. Muchos miles de las personas están aquí porque se han visto obligados a huir de sus hogares incendiados y dejar atrás todo lo que tenían. Cuando llegamos para la distribución de alimentos, algunos de ellos se echaron a llorar de inmediato mientras explicaban que llevaban días sin comer.

La mayoría están viviendo en endebles y hacinados refugios atados con cuerdas, sin agua corriente y aseos que, a menudamente, están sucios e inaccesibles «inadecuados para las personas mayores, y discapacitados y riesgosos para las mujeres y niños. Muchos de los niños están medio desnudos, y todos están desesperados por la comida».

En cada distribución de alimentos, Islamic Relief proporciona a cientos de familias paquetes de alimentos que contienen 25 kilogramos de arroz, siete paquetes de fideos y 3 kilogramos de lentejas, junto a pescado enlatado, sal y aceite, lo suficiente para una familia durante dos semanas. Las necesidades son abrumadoras, y se necesitan más fondos para poder alimentar a más personas.

Islamic Relief ha construido 50 refugios resistentes en el campamento, cada uno de los cuales dispone de espacios habitables separados para ocho familias y permite que un total de 2000 personas vivan con relativa dignidad. Se están preparando otros noventa refugios, con fondos adicionales en los que podríamos construir cientos más. También, queremos añadir a los 20 pozos tubulares con bombas de agua que ya hemos instalado para proporcionar agua potable en el campamento.

«Había visto cobertura informativa, pero nada te prepara para las tensiones que existen,» dice Zia Malik. «El alambre de púas que rodea todo el campamento está demasiado cerca y la gente está, literalmente, aislada del mundo y atrapada dentro.»

El equipo de Islamic Relief escuchó hablar de cuatro hombres que vivían en el campamento y lograron escapar para conseguir comida del mercado, pero cuando les descubrirles, una airada turba les lanzó piedras y les insultó. Los cuatro resultaron gravemente heridos, y uno falleció como consecuencia de sus heridas.

«Nuestros refugios se están construyendo entre las casas de cemento de las familias que han estado en la zona durante décadas,» dice Zia. Estas comunidades de acogida también son presas de manera efectiva dentro del campo, pero su apoyo a las familias desplazadas es inspirador.

Me hace recordar la época en la que la gente de La Meca fue perseguida y exiliada y tuvo que ir a Medina para instalarse. La gente de Medina les dio la bienvenida y compartió sus hogares y tierras, y se les conocía como Ansar (los ayudantes). Las comunidades de acogida en Ohtagyi disponen de fantásticos ayudantes a pesar de que ellos también están viviendo en circunstancias difíciles.

Prestación de apoyo a los refugiados en Bangladés

En Bangladés, Islamic Relief dispone de una oficina establecida en el puerto de Cox’s Bazar en el sureste del país, y está trabajando con las autoridades para ayudar a coordinar el apoyo a cientos de miles de refugiados. Cox’s Bazar es conocida debido a que en ella se encuentra la playa más larga del mundo a 120 km, pero la vida dista de estar lejos de una playa para los refugiados que llegan a la zona.

Durante una visita a mediados de septiembre Imran Madden, director de Islamic Relief UK, se encontró con miles de refugiados que huían para proteger sus vidas y, desde las casas del estado de Rakáin, vio penachos de humo que se elevaban a través de la frontera.

«Muchos de los refugiados que conocí estaban sentados en silencio,» dice Imran, «atolondrados mientras trataban de comprender su nuevo entorno y la enormidad de lo que acababan de experimentar. En Bangladés están seguros, pero carecen de alimentos, refugio, agua y servicios sanitarios. Nuestra primera prioridad es proporcionar alimentos  y artículos de primera necesidad.»

Como parte de la evaluación de necesidades de Islamic Relief, Imran tuvo que viajar a la ciudad más meridional de Teknaf, a lo largo del río Naf, donde una docena de barcos de madera estrechos recogían refugiados de una isla fluvial donde había huído de noche y los dejaban en el lado del río de Bangladés.

 

Entre estos refugiados conoció a Muhammad Rafiq, su esposa y cuatro hijos que había huído de su casa cuando el conflicto estalló. Muhammad estaba desesperadamente preocupado por su hijo menor, Noyum, que tenía fiebre y necesitaba asistencia médica inmediata. Mientras sostenía a Noyum en sus brazos, Muhammad le dijo a Imran: «Nos fuimos en medio de la noche. Solo tuvimos tiempo de llevarnos a nuestros hijos. Lo dejamos todo atrás.»

Más allá del río, Imran y el equipo de Islamic Relief Bangladesh se reunieron con un pequeño grupo de refugiados que había estado involucrados en un trágico accidente de barco durante la noche en la que 12 refugiados había perdido sus vidas. Vieron a gente que caminaba por la playa con un ataúd abierto que contenía dos cuerpos, los últimos de los que murieron para ser encontrados.

«Esta es una situación tan trágica,» dice Imran. «Necesitamos todo el apoyo que podamos obtener para proporcionar ayuda vital a los que sufren en las circunstancias más difíciles.»