Cinco años después de los importantes cambios que tuvieron lugar en Afganistán, su población necesita más apoyo ante el aumento de la pobreza, los recortes de la ayuda internacional, la llegada sin precedentes de personas retornadas y las dificultades a las que se enfrentan mujeres y niñas.
La falta de vivienda y la pobreza extrema aumentan cada día en Afganistán y su población necesita un mayor apoyo internacional, afirma Islamic Relief.
Afganistán se enfrenta a uno de los mayores movimientos de población del mundo. Desde 2023, más de seis millones de afganos han regresado desde países vecinos, más de un millón de ellos solo este año, lo que ha aumentado la población del país un 12 % en apenas tres años. Muchos vuelven de forma involuntaria, sin trabajo y con pocas pertenencias, poniendo al límite los servicios de uno de los países más pobres del mundo.
Al mismo tiempo, los recortes de la ayuda internacional han obligado a cerrar numerosos servicios esenciales, entre ellos al menos 420 centros de salud rurales. Las mujeres y las niñas son quienes más están sufriendo el impacto de estos recortes, que se suman a las fuertes restricciones que ya afectan a su acceso a la educación y al empleo, agravando aún más la pobreza.