jueves, 13 agosto 2026

Cinco años después de los importantes cambios que tuvieron lugar en Afganistán, su población necesita más apoyo ante el aumento de la pobreza, los recortes de la ayuda internacional, la llegada sin precedentes de personas retornadas y las dificultades a las que se enfrentan mujeres y niñas.

La falta de vivienda y la pobreza extrema aumentan cada día en Afganistán y su población necesita un mayor apoyo internacional, afirma Islamic Relief.

Afganistán se enfrenta a uno de los mayores movimientos de población del mundo. Desde 2023, más de seis millones de afganos han regresado desde países vecinos, más de un millón de ellos solo este año, lo que ha aumentado la población del país un 12 % en apenas tres años. Muchos vuelven de forma involuntaria, sin trabajo y con pocas pertenencias, poniendo al límite los servicios de uno de los países más pobres del mundo.

Al mismo tiempo, los recortes de la ayuda internacional han obligado a cerrar numerosos servicios esenciales, entre ellos al menos 420 centros de salud rurales. Las mujeres y las niñas son quienes más están sufriendo el impacto de estos recortes, que se suman a las fuertes restricciones que ya afectan a su acceso a la educación y al empleo, agravando aún más la pobreza.

Alrededor de 28 millones de personas, más de la mitad de la población de Afganistán, viven en situación de pobreza y más del 80 % de los hogares tienen actualmente deudas. La desnutrición también está aumentando: este año, 3,7 millones de niños se enfrentan a desnutrición aguda.

Muhammad Zulqarnain Abbas, director de Islamic Relief en Afganistán, afirma:

«Cuando la comunidad internacional se retiró de Afganistán hace cinco años, prometió seguir apoyando a la población civil afgana. Pero esas promesas han caído en el olvido y la situación de las familias está empeorando.

«Cada día aumenta el número de personas sin hogar y que piden ayuda en las calles. Los recortes de la ayuda están provocando el cierre de servicios esenciales y el Gobierno afgano no ha cambiado su postura para permitir que las mujeres estudien y trabajen, algo que podría ayudar a las familias que atraviesan dificultades. Muchos proyectos de ayuda son la única fuente de apoyo para mujeres y niñas, que son quienes más están sufriendo estos recortes.

«En nuestros proyectos en las fronteras con Irán y Pakistán estamos viendo regresar a miles de personas cada día, muchas de ellas sin un lugar al que ir ni medios para mantenerse. Los servicios locales tienen dificultades para hacer frente a esta llegada masiva».

Adila* y sus tres hijos, en Kabul, comenzaron a depender de la ayuda humanitaria después de que su marido falleciera de cáncer, pero esta ayuda dejó de llegar el año pasado. Ahora duermen en una pequeña habitación de un vecino, que les permite quedarse allí a cambio de que Adila realice tareas de limpieza y del hogar.

Adila contó a Islamic Relief: «Nuestra situación económica es muy mala. Tenía trabajo, pero las restricciones que afectan a las mujeres hacen que ya no pueda ganar tanto dinero con él. Ahora la vida es muy difícil. Ya no tengo un lugar donde vivir y me estoy quedando en esta habitación, intentando conseguir suficiente comida para sobrevivir, gracias también a algunos alimentos que nos ofrecen nuestros vecinos. La mayoría de los días solo comemos una comida básica. Hace nueve meses que no comemos carne en condiciones y me preocupa la alimentación y la salud de mis hijos».

La hija de Adila, Yelda, de 10 años, asiste a la escuela primaria, pero la familia tiene dificultades para poder seguir costeando su educación. Las leyes nacionales de Afganistán permiten que las niñas completen la educación primaria, pero muchas siguen abandonando los estudios debido a la pobreza, las normas culturales y la falta de instalaciones. El proyecto AGE de Islamic Relief ha trabajado con líderes religiosos locales y personas mayores de las comunidades para cambiar estas percepciones, construir aulas más cerca de los hogares y formar a más maestras. Como resultado, más de 6.000 niñas han podido volver a la escuela.

A pesar de las dificultades, la ayuda internacional sigue teniendo un impacto positivo en Afganistán: contribuye al funcionamiento de centros de salud y nutrición, aumenta la productividad agrícola y fortalece los medios de vida. Sin embargo, ocho meses después del inicio del año, el Plan de Respuesta Humanitaria para Afganistán de 2026, liderado por Naciones Unidas, solo ha recibido una cuarta parte de los fondos que necesita. El plan de 2021 recibió prácticamente toda la financiación necesaria y, en 2024, las organizaciones humanitarias llegaron a 22,4 millones de personas. En lo que llevamos de 2026, solo han podido ayudar a 6,8 millones.

Islamic Relief pide a los gobiernos internacionales que aumenten la ayuda al desarrollo destinada a la población afgana, apoyen soluciones a largo plazo para esta crisis cada vez mayor y ayuden a Afganistán a construir un futuro mejor.

Notas
Islamic Relief trabaja en 10 provincias de Afganistán, apoyando proyectos de educación, atención sanitaria, medios de vida, nutrición y respuesta ante emergencias, incluida la asistencia a personas retornadas de Pakistán e Irán. El año pasado, Islamic Relief ayudó a más de 1 millón de personas en todo Afganistán.
Adila*: Se ha cambiado el nombre para proteger su identidad.
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