viernes, 10 julio 2026

Omar Khalifa fue enviado a Venezuela como parte del equipo de respuesta de emergencia de Islamic Relief después de que dos terremotos mortales sacudieran el país el 24 de junio.

Comparte sus experiencias tras dos semanas intensas de trabajo humanitario.

Un momento de silencio y esperanza

Uno de mis momentos más emocionantes ocurrió en un atasco. Nos dirigíamos a La Guaira, el epicentro costero de los terremotos, pero la carretera estaba cerrada debido a una operación de búsqueda y rescate. El equipo de rescate pidió a todos apagar los motores de los vehículos y guardar silencio absoluto.

Una carretera llena de coches, y todo un país, esperaba un milagro: escuchar el leve sonido de un golpe o una petición de ayuda de algún superviviente atrapado bajo toneladas de escombros. Pero no llegó ninguna señal.

Hoy la cifra de fallecidos supera las 3.500 personas. Además, otras 50.000 continúan desaparecidas, mientras muchas familias siguen viviendo en condiciones desesperadas, sin hogar y esperando noticias de sus seres queridos.

Los primeros días tras el terremoto

Cuando llegué a Venezuela, vi una destrucción absoluta por todas partes. En cuestión de segundos, miles de hogares quedaron reducidos a escombros. Pasé junto a casas sin paredes, techos derrumbados donde antes había habitaciones y grandes edificios completamente colapsados.

La ONU estima que los daños ascienden a 37.000 millones de dólares, uno de los desastres más costosos de la historia de América Latina y aproximadamente el 30% del PIB de Venezuela.

Solo unos días antes, familias corrientes vivían en esos hogares y seguían con sus vidas normales, sin saber que una tragedia estaba a punto de cambiarlo todo.

Ahora duermen junto a las carreteras, en parques o estadios de fútbol, buscando refugio y alimentos mientras afrontan un futuro incierto.

Supervivientes ayudando a otros supervivientes

Nada más llegar, me reuní con los socios locales de Islamic Relief: una red de mezquitas y voluntarios comunitarios.

Ellos mismos apenas consiguieron escapar de sus hogares a tiempo, pero en pocas horas ya se habían organizado y comenzaron a distribuir ayuda a otros supervivientes. Muchos de estos voluntarios todavía no pueden volver a sus casas. Viven juntos en una vivienda compartida y duermen unas pocas horas en el suelo entre una distribución de ayuda y otra.

Me siento profundamente humilde e inspirado por poder trabajar junto a ellos. En las calles, muchas personas no tienen nada. El calor es extremo y, durante los primeros días, el suministro de agua quedó interrumpido. Allí donde íbamos, la gente nos pedía botellas de agua.

Muchas familias huyeron sin poder recoger sus pertenencias. Hablé con personas que seguían llevando la misma ropa cuatro o cinco días después del terremoto.

Otros nos contaron que dejaron medicamentos esenciales en sus hogares y ahora no podían conseguirlos. Muchas familias necesitaban tiendas de campaña y mantas porque no tenían protección durante la noche, mientras que los niños pequeños sufrían numerosas picaduras de mosquitos.

Personas mayores tuvieron que dormir directamente en el suelo. Visité un lugar donde más de 400 personas se alojaban sin disponer siquiera de un baño.

Historias de dolor, pero también de solidaridad

He escuchado muchas historias de trauma y desesperación, pero también he conocido a personas extraordinarias.

Cientos de familias instalaron tiendas de campaña en el parque principal del centro de Caracas. Allí conocimos a Adriana, una mujer increíble que vive con sus hijos en este campamento improvisado.

Al mismo tiempo, Adriana coordina la ayuda recibida: las personas llevan donaciones como zapatos, ropa y alimentos, y ella organiza todo para que llegue de manera justa a quienes más lo necesitan.

Llevar ayuda con dignidad

En una emergencia, Islamic Relief trabaja para garantizar tanto la ayuda básica como la dignidad de las personas afectadas.

Sabemos que las enfermedades pueden propagarse rápidamente en estas condiciones, por eso desde el principio distribuimos kits de higiene con jabón, compresas sanitarias, pasta de dientes y cepillos.

También entregamos paquetes de alimentos de emergencia con productos que pueden utilizarse sin electricidad, refrigeración ni utensilios de cocina, como latas de atún y galletas energéticas.

Islamic Relief tiene una amplia experiencia internacional respondiendo a terremotos, desde Siria hasta Marruecos, Afganistán e Indonesia. Sin embargo, hacer llegar ayuda siempre supone un enorme desafío logístico, especialmente durante los primeros días.

Aunque Caracas y La Guaira están separadas por apenas unos 20 kilómetros, tardábamos casi un día entero en completar el trayecto debido a carreteras dañadas o bloqueadas.

En La Guaira, las redes de internet y telefonía móvil estaban caídas, dificultando la coordinación. Servicios esenciales como el gas y el agua habían sido interrumpidos. El principal aeropuerto seguía cerrado debido a los daños.

A pesar de todas estas dificultades, Islamic Relief y sus socios locales han conseguido entregar ayuda a más de 2.200 supervivientes.

Pero todavía queda mucho por hacer.

Las familias necesitarán apoyo durante mucho tiempo

Mi mayor preocupación es que la ayuda internacional desaparezca cuando los titulares de las noticias desaparezcan. Las personas han perdido sus hogares y también sus medios de vida. Venezuela ya sufría una crisis económica, y los terremotos agravarán aún más la situación, especialmente para las familias más vulnerables.

El impacto psicológico de un desastre suele quedar olvidado.

En cuestión de minutos, muchas personas perdieron a sus seres queridos, sus hogares, sus trabajos y el futuro que habían imaginado.

Ahora duermen en la calle o, si tienen suerte, en una tienda de campaña, rodeados de desconocidos y sin saber qué ocurrirá después. El impacto sobre la salud mental es enorme. Poco después de mi llegada conocí a un hombre que estaba celebrando el funeral de su hermano. Habían estado juntos apenas unos momentos antes de que el terremoto golpeara.

Él intentaba comprender por qué seguía vivo mientras su hermano había muerto. Días después encontraron también el cuerpo de la esposa de su hermano entre los escombros.

Ahora cuida de sus dos hijos huérfanos.

Muchas vidas han cambiado para siempre en cuestión de segundos. Estamos comprometidos a ayudar a estas familias a reconstruir sus vidas y recuperarse.

Puedes ayudar a las comunidades afectadas por los terremotos en Venezuela haciendo una donación al Fondo Global de Emergencias de Islamic Relief. Tu apoyo permite llevar ayuda vital a quienes más lo necesitan.

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