El tema elegido por la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de Naciones Unidas para este año es «Todas las mujeres y las niñas»
Sin embargo, para Shahin Ashraf, estas palabras solo tendrán sentido si incluyen también a quienes rara vez aparecen en las campañas o en los titulares.
Piensa en las mujeres de Sudán que organizan cocinas comunitarias para alimentar a cientos de familias desplazadas.
En las mujeres de Yemen que sostienen sus hogares sin ingresos, sin seguridad y sin saber cuándo terminará el conflicto.
Y en las adolescentes de Bangladesh cuyos padres, atrapados por la pobreza, se preguntan si podrán seguir costeando su educación.
«Cuando decimos «todas las mujeres y niñas», debemos referirnos realmente a todas.»
Desde la aprobación de la Plataforma de Acción de Pekín, hace ya tres décadas, se han producido avances importantes en materia de igualdad de género. Hoy más niñas acceden a la educación primaria que nunca.
Los matrimonios infantiles han disminuido y también se ha reducido la tasa de embarazos en la adolescencia.
Pero estos logros no son irreversibles. Mantenerlos requiere inversión, compromiso político y una apuesta constante por apoyar a las mujeres que viven en las situaciones más vulnerables.
Y, precisamente ahora, ese compromiso se está debilitando.
Durante el último año, varios de los principales países donantes han reducido significativamente los fondos destinados a cooperación internacional. Como consecuencia, numerosos programas dedicados a promover la igualdad de género están desapareciendo.
Esto significa que:
Las amenazas que afrontan millones de mujeres y niñas no han desaparecido. Lo que está desapareciendo son los recursos para responder a ellas.
En Sudán, donde el conflicto ha provocado una de las peores crisis alimentarias del mundo, Islamic Relief trabaja junto a las takaaya, cocinas comunitarias gestionadas principalmente por mujeres.
Estas iniciativas alimentan cada día a cientos de miles de personas desplazadas. Para Shahin Ashraf, este ejemplo demuestra que las mujeres no son únicamente receptoras de ayuda. Son líderes, organizadoras y motor de sus comunidades.
La responsabilidad de la comunidad internacional no es sustituirlas, sino proporcionarles recursos, proteger su labor y garantizar que sus voces estén presentes allí donde se toman las decisiones que afectan a sus vidas.
Para Islamic Relief, apoyar a las mujeres y las niñas no responde únicamente a una estrategia humanitaria. Forma parte de los principios del islam. La dignidad humana (karama) y la justicia (adl) son valores fundamentales que inspiran el trabajo de la organización.
Desde esta perspectiva, facilitar el acceso de las mujeres a la educación, la atención sanitaria, la protección frente a la violencia o los medios para generar ingresos no es un acto opcional, sino una responsabilidad.
Asimismo, Islamic Relief recuerda el enorme potencial que tienen instrumentos solidarios como el zakat, la sadaqah y el waqf para apoyar a mujeres y niñas en situación de vulnerabilidad en todo el mundo.
Treinta años después de la Plataforma de Acción de Pekín, el reto sigue siendo el mismo: convertir los compromisos en acciones reales.
Para Islamic Relief, el verdadero significado del Día Internacional de la Mujer no reside únicamente en celebrar los avances conseguidos, sino en seguir defendiendo los derechos de quienes permanecen invisibles.
Porque la igualdad solo será una realidad cuando también llegue a las mujeres que viven más lejos de la seguridad, de los servicios básicos y de los espacios donde se toman las decisiones.
Islamic Relief trabaja junto a mujeres y niñas de todo el mundo para facilitar su acceso a la educación, la atención sanitaria, los medios de vida y la protección frente a la violencia, además de impulsar iniciativas que combaten prácticas discriminatorias y favorecen la igualdad.
Con tu apoyo, podemos seguir acompañando a millones de mujeres que, incluso en los contextos más difíciles, continúan construyendo esperanza para sus familias y sus comunidades.