Son los ojos y los oídos de Islamic Relief sobre el terreno. Nos proporcionan imágenes que hablan por sí solas y ayudan a las personas a contar sus historias al mundo. Este Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, conoce a los trabajadores humanitarios que están detrás del objetivo.
Ellos deciden hacia dónde apuntar el objetivo. Realizan entrevistas en contextos delicados y entornos peligrosos. Ayudan a las personas a contar sus propias historias: historias que pueden cuestionar percepciones, sacar a la luz injusticias, influir en el debate público e impulsar a responsables políticos de todo el mundo a actuar.
En el día del año que dedicamos a homenajear a los trabajadores humanitarios, son precisamente de los más fáciles de pasar por alto, porque su trabajo consiste en mantenerse fuera de plano, detrás del objetivo.
Cada fotografía de una crisis lejana que compartimos ha sido tomada por uno de nuestros profesionales de comunicación. No son personas que llegan, hacen su trabajo y se marchan. La mayoría de las veces, son del mismo país que fotografían. A veces, la calle que están fotografiando es la misma en la que crecieron.
Maysa Adam, coordinadora de Comunicación de Islamic Relief Sudán, lleva años fotografiando a familias que viven en medio de conflictos y desplazamientos.
Una joven estudiante se concentra durante una clase de matemáticas en Sudán. Fotografía de Maysa Adam.
«Escuchar a las personas y sus historias me ha ayudado a sobrellevar las mías. Escucho lo que alguien ha vivido y pienso: yo no habría sobrevivido a eso. Y, aun así, sonríen ante la cámara. Solo yo conozco la fuerza que hay detrás de esa sonrisa. Sus historias me recuerdan que debo valorar lo que tengo y me animan a seguir dando voz a estas personas ante el mundo».
Parte de lo que estos fotógrafos afrontan nunca queda registrado ante la cámara. En Somalia, Awil Abukar Mohamed, coordinador sénior de Comunicación e Información, pasa sus días intentando mostrar una emergencia que avanza demasiado despacio como para verla.
«Una sequía no estalla de repente. Llega con cada cosecha que se pierde. No existe un único momento terrible que la cámara pueda captar. Entonces, ¿cómo consigo que te importe algo que está ocurriendo en silencio?»
Awil Abukar Mohamed documenta la vida en un campamento de desplazados en Somalia, trabajando detrás del objetivo para mostrar el impacto humano de la sequía y la crisis.
En Filipinas, Hanaan Abdulwahab, responsable de Incidencia y Comunicación, ha fotografiado una tormenta tras otra. La más reciente fue el supertifón Uwan, durante el que recorrió barrios devastados mientras las familias comenzaban a reconstruir sus vidas.
«Cada vez que levanto la cámara, recuerdo que al otro lado hay una persona que ha confiado en mí. Detrás de una casa derrumbada hay una familia con recuerdos y esperanzas para el futuro. Mi trabajo es honrar esa confianza, mostrar lo que se ha perdido y todo lo que sigue en pie dentro de ellos. Si una fotografía consigue que alguien, en cualquier lugar, se preocupe lo suficiente como para actuar, entonces el día sobre el terreno habrá merecido la pena».
Una residente recupera las partes aprovechables del tejado de lo que queda de su casa tras el paso del supertifón Uwan. La recuperación comienza con todo aquello que se puede salvar. Fotografía de Hanaan Abdulwahab.
El agua de las inundaciones se convierte en la única vía de salida durante los días posteriores a la tormenta. Fotografía de Hanaan Abdulwahab.
En una sola semana, una misma persona hace las fotografías, escribe los textos y traduce una entrevista, todo ello junto a alguien que acaba de perderlo todo.
Majdi Samaan, responsable de Contenidos y Medios para varios países, es palestino y vive en Türkiye. Se desplaza allí donde más se necesita, pasando de una emergencia a otra. Ha aprendido que todas las crisis tienen el mismo centro.
«Dondequiera que llegue, es lo mismo. Hay una persona que no eligió nada de esto y estoy yo, pidiéndole que confíe en mí para contarme el peor día de su vida. Conozco esa confianza desde ambos lados de la cámara».
Esa confianza puede durar años. En Siria, Nour Halimah, responsable de Medios, ha fotografiado a algunas de las mismas familias desde los primeros años de la guerra.
«La conocí en 2019, en un refugio, embarazada y asustada. Años después volví y fotografié a sus hijos, sanos y creciendo, y ella se acordaba de mí. Lo que hacemos detrás del objetivo nunca es solo una tarea. Nada de lo que viven estas familias se vuelve menos real porque el mundo haya dejado de mirar. Siguen aquí, y yo sigo aquí para demostrarlo».
Niños observan lo que queda de su hogar en Siria. Fotografía de Nour Halimah.
Rahmat Nabi Shirzad, coordinador de Medios y Comunicación de Islamic Relief Afganistán, piensa en todo aquello que una fotografía no puede mostrar.
«Una fotografía puede mostrar a una mujer segura de sí misma en su tienda. Pero no puede contarte que mantiene a ocho personas en casa o que gestionar la única tienda regentada por mujeres de su pueblo ha cambiado la forma en que se ve a sí misma. No puede mostrar el peso que lleva sobre sus hombros ni la esperanza que ahora alberga para su familia. Mi trabajo es mantener viva la historia que hay detrás de la imagen, para que el mundo vea quién es ella y no solo la ayuda que recibió».
Gulam Bo atiende a sus clientes en la única tienda gestionada por mujeres de su pueblo, creada con el apoyo de Islamic Relief para mejorar los medios de vida.
Gulam Bo en su tienda de alimentos, en la provincia de Ghor, donde ahora mantiene a su familia y sirve de ejemplo para que otras mujeres de la comunidad sigan sus pasos. Fotografía de Rahmat Nabi Shirzad.
Hiba Ben Abdennabi, responsable de Comunicación y Fundraising en Albania, lo expresó mejor que nadie:
«Hay un gran peso en intentar contenerlo todo dentro de un solo encuadre. Una fotografía no es más que píxeles y ondas de sonido y, aun así, tiene que dignificar a la persona que tengo delante, transmitir sus sentimientos sinceros a alguien que quizá nunca llegue a conocerla y representar a todas las personas cuyo trabajo hizo posible que esa ayuda llegara a sus manos. Soy los ojos del donante sobre el terreno.
La gente imagina nuestro trabajo como sinónimo de desastre. Lo que no espera encontrar es esperanza. Cuando un niño abre un regalo y, durante un instante, se olvida de todo lo difícil, intento capturar ese momento. Es lo mínimo que puedo hacer para honrar la gratitud que me piden que lleve de vuelta a casa: esto es gracias a ti, porque decidiste no mirar hacia otro lado».
Dos niños abren sus regalos de Eid sobre la hierba en Albania. Fotografía de Hiba Ben Abdennabi.
Una imagen permanece un instante en la pantalla de alguien. Todo lo que hay detrás de ella permanece con la persona que la capturó.
Su compromiso está con la familia que tienen delante del objetivo y con mostrarte a esas personas como lo que son: personas, no cifras.
Este Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, ponte del lado de las personas que aparecen en estas fotografías y de nuestros compañeros y compañeras que hacen posible que sus historias lleguen hasta ti.