El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria nos recuerda que una crisis no termina cuando deja de ser noticia. Hay personas que siguen ahí, incluso cuando el mundo deja de mirar.
Existe un patrón en la forma en que el mundo presta atención al sufrimiento humano. Estalla una crisis. La cobertura mediática estalla con ella. Se ponen en marcha campañas de ayuda y, durante unas semanas, la crisis se hace visible y la respuesta es generosa. Pero las noticias envejecen rápido y las cámaras pasan a la siguiente emergencia; la crisis pasa al olvido poco a poco.
Sin embargo, nada ha cambiado para las personas que siguen viviendo esa crisis. El conflicto no ha terminado. Las aguas de la inundación no se han retirado. El campamento no se ha vaciado. Lo único que ha cambiado es que el mundo ha dejado de mirar. Y es precisamente entonces cuando empieza el verdadero trabajo humanitario.
En Siria, el personal de Islamic Relief distribuye ayuda humanitaria a familias desplazadas por el conflicto.
Así es realmente el trabajo humanitario
Quedarse cuando una crisis ha desaparecido de los titulares no es algo espectacular, y precisamente por eso deja de verse. Es una clínica que sigue manteniendo sus puertas abiertas en su segundo año, después de que haya terminado la campaña que permitió construirla. Una cocina que continúa sirviendo platos de comida mucho después de que el artículo que hablaba de ella haya desaparecido de las redes. Un equipo que sigue distribuyendo agua potable durante una sequía que dejó de aparecer en las noticias hace tres veranos.
En todos los contextos en los que trabaja Islamic Relief, desde Sudán hasta Pakistán, desde Gaza hasta países cuyas crisis nunca han sido tendencia, se repite lo mismo: las personas que hacen posible este trabajo son, en su inmensa mayoría, locales. Personal nacional y local que trabaja en sus propias comunidades, que ya estaba allí antes de que llegara la respuesta internacional y que seguirá allí mucho después de que esta se retire.
«Cuando todo empezó, todo el mundo quería cifras y fotografías», cuenta Nada Abdulhmeed Abo Taleb, coordinadora de medios y comunicación de Islamic Relief Yemen, que ha vivido de primera mano el desarrollo de la prolongada crisis humanitaria de Yemen. «Ahora las llamadas han cesado. Las necesidades de las familias no. Este año son más numerosas que el anterior».
Para la mayoría de las personas a las que atiende Islamic Relief, el periodo más difícil rara vez es la propia emergencia, cuando la ayuda llega en masa. Es el largo periodo que viene después: el octavo mes, el tercer año, cuando la emergencia se ha convertido en una realidad cotidiana y la solidaridad ha seguido adelante junto con las noticias.
«La gente pregunta si es difícil seguir trabajando cuando nadie está mirando», explica Shihab Mohamedali, director sénior de programas de Islamic Relief Sudán. «Pero no lo hacemos para que nos vean. Este es mi hogar. Si me voy, ¿quién hará el trabajo mañana?»
Personal de Islamic Relief conversa con mujeres afectadas por el conflicto en Sudán.
Por qué es tan importante el apoyo a largo plazo
Una noticia tiene un final. La vida de una familia no. Cuando vinculamos nuestro compromiso a la visibilidad de una crisis, permitimos que un sistema basado en la atención decida quién merece recibir ayuda. Nuestra presencia es la forma de negarnos a aceptar eso.
«Sinceramente, la persona a la que entregamos un saco de harina y nuestros compañeros respiramos el mismo polvo y huimos de los mismos ataques», explica Eman AlMadhoun, responsable de MEAL de Islamic Relief Palestina. No hay una habitación segura en la que puedan refugiarse al terminar su jornada. No trabajan lejos de la línea de fuego; trabajan justo en medio de ella. En Gaza, las líneas no existen. Solo está el lugar donde caiga la próxima bomba. Es un trabajo duro y, a menudo, peligroso.»
El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria existe para recordar a quienes resultaron heridos o perdieron la vida mientras realizaban su trabajo humanitario, en incidentes que ocurrieron en países de los que las cámaras ya habían apartado su mirada.
En Yemen, un miembro del personal de Islamic Relief visita a un agricultor que participa en un programa de medios de vida diseñado para ayudar a las familias a recuperar sus ingresos y reforzar su seguridad alimentaria.
Lo que cuesta quedarse y por qué merece la pena
Los trabajadores humanitarios a los que honra el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria no leerán homenajes dedicados a ellos. La mayoría está trabajando hoy, en lugares que dejaron de ser noticia hace meses o años, haciendo las cosas cotidianas y poco visibles que permiten que las personas más vulnerables sigan adelante.
Esa es la realidad silenciosa del trabajo humanitario. No se mide por las semanas en las que una crisis ocupa titulares, sino por los años que siguen cuando deja de hacerlo. El mundo siempre pasará a la siguiente emergencia. Las personas que se quedan, trabajando entre bastidores, son quienes marcan la diferencia entre una crisis olvidada y las personas que siguen viviendo en ella.
Este Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, dirige tu mirada hacia las crisis que el mundo ya ha dejado atrás. Ahí es donde está el trabajo. Ahí es donde siempre ha estado.
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