jueves, 28 mayo 2026

Millones de vidas están en riesgo si los gobiernos no renuevan con urgencia su compromiso para hacer frente al agravamiento de la crisis mundial del hambre, advierte Islamic Relief.

Los niveles de hambre se han duplicado en la última década, revirtiendo años de avances sostenidos en materia de seguridad alimentaria que habían salvado millones de vidas. El tiempo para alcanzar el objetivo mundial de erradicar el hambre antes de 2030 se está agotando rápidamente.

El hambre no es inevitable. En el mundo hay alimentos suficientes para toda la población, pero la desigualdad, el cambio climático y los conflictos impiden que millones de personas puedan acceder a ellos. A ello se suman los recortes en la ayuda internacional, que están haciendo retroceder los avances conseguidos, mientras que la guerra en Oriente Medio continúa alterando las cadenas de suministro y elevando el precio de los productos básicos, afectando especialmente a las personas más vulnerables.

En Sudán, tres años de conflicto han obligado a miles de familias agricultoras a abandonar sus tierras y han paralizado la producción agrícola, provocando la mayor crisis de hambre del mundo. Al menos 19,5 millones de personas sufren inseguridad alimentaria.

En Gaza, el 87 % de las tierras de cultivo han resultado dañadas, dejando a casi el 80 % de la población dependiente de la ayuda humanitaria, cuyo acceso sigue siendo obstaculizado. Una de cada cinco personas sobrevive con una sola comida al día.

En Somalia, la prolongada sequía ha dejado a 1,9 millones de niños y niñas necesitados de tratamiento por desnutrición aguda. Algunas zonas ya se encuentran al borde de la hambruna y los recortes de financiación hacen que la ayuda humanitaria solo llegue al 12 % de las personas que la necesitan.

La guerra es uno de los principales motores del hambre. Ahmed Hajj Bakhit, agricultor sudanés de 60 años, relató a Islamic Relief cómo los grupos armados saquearon y destruyeron sus tierras y su maquinaria agrícola:

«Llevo más de 40 años cultivando estas tierras. Antes de la guerra nos iba muy bien. Teníamos vacas, limoneros y producíamos grandes cantidades de forraje. Nunca tuvimos dificultades económicas. El año pasado talaron todos los limoneros y quemaron nuestras tierras. Saquearon el pozo, los motores, el generador diésel, las bombas, los cables y las tuberías.

Ahora las semillas son muy caras, igual que la energía. Entre los fertilizantes, los pesticidas y la cosecha, necesitaría muchísimo dinero, pero nadie lo tiene. Ni siquiera puedo comprar un saco de fertilizante. Todo el mundo se ha visto afectado por esta guerra y por la destrucción de las explotaciones agrícolas. Muchas personas han vendido sus tierras porque el país ha quedado devastado.

Sudán es un país rico, con tierras fértiles. Solo necesita una oportunidad para volver a crecer.»

Muchos de los compromisos internacionales para combatir el hambre y afrontar la crisis climática no se han materializado. Además, el incumplimiento del derecho internacional sigue agravando el hambre, mientras las partes en conflicto expulsan a agricultores de sus tierras, bloquean la ayuda humanitaria y atacan al personal humanitario.

Ante esta situación, Islamic Relief pide un nuevo enfoque mundial para combatir el hambre que respete el derecho internacional, apoye a las comunidades para adaptarse al cambio climático e invierta más en medidas preventivas antes de que las personas lleguen a una situación de hambruna y necesiten ayuda de emergencia.

Las crisis alimentarias suelen ser previsibles y actuar con antelación salva vidas y reduce costes. Sin embargo, las alertas tempranas siguen siendo ignoradas con demasiada frecuencia.

Actualmente, Islamic Relief trabaja para combatir el hambre en cerca de 40 países, apoyando una agricultura resiliente al cambio climático, mejorando los sistemas de riego, fortaleciendo los medios de vida y el acceso a financiación, manteniendo clínicas de nutrición y centros de salud, y distribuyendo ayuda alimentaria de emergencia. Con motivo del Eid al Adha, la organización también está repartiendo alimentos de Qurbani/Udhiya entre familias vulnerables.

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