Recuerdo cómo era Eid. La noche anterior, las calles estaban llenas de vida. Había luces, risas y niños corriendo entre las tiendas mientras agarraban con fuerza las manos de sus padres para elegir ropa nueva que no podían esperar a estrenar.
En casa, todo olía a celebración: los dulces que se preparaban, la ropa colocada cuidadosamente y los planes compartidos con ilusión. Nos acostábamos tarde, no porque no estuviéramos cansados, sino porque no queríamos que la noche terminara. Y después llegaba la mañana, tranquila, luminosa y llena de promesas.
Nos levantábamos temprano, nos poníamos nuestras mejores prendas y salíamos a vivir un día que parecía más especial que cualquier otro. Eso era el Eid. Ahora vivimos nuestro tercer Eid sin esa sensación.
Esta mañana, mi hija se puso su ropa de Eid. Se quedó delante de mí durante unos segundos y después caminó en silencio hasta el sofá y se sentó.
Me miró y dijo:
«Vale, llevo mi ropa de Eid… pero ¿quién la va a ver? ¿A quién voy a visitar? ¿Qué se supone que voy a hacer?»
Después se quedó callada. Pude ver en sus ojos que no solo estaba haciendo preguntas. Estaba recordando. Intentaba aferrarse a algo que antes era seguro y que ahora parece lejano. En ese momento no supe qué responder. Porque la verdad es que este no es el Eid que ella conocía.
Por tercer año consecutivo, para muchos palestinos el significado de Eid está marcado por la pérdida, el desplazamiento y la incertidumbre.
Las tradiciones que antes llenaban esta fecha han desaparecido y han sido sustituidas por una tristeza silenciosa que acompaña cada momento. Incluso quienes hemos sobrevivido y hemos podido salir de Gaza seguimos llevando esa realidad con nosotros. Porque Gaza no es un lugar que puedas dejar atrás.
La llevas contigo en tus recuerdos, en tu dolor y en esa tristeza que aparece inesperadamente.
En una situación de desplazamiento, Eid se vuelve todavía más complicado, especialmente para los niños. Ya no están las caras conocidas. Han desaparecido los vecinos, las calles y las pequeñas tradiciones que daban sentido a esta celebración.
Y aun así, intentamos hacer todo lo posible para mantener viva la esencia de Eid. Somos musulmanes y se nos enseña a honrar los rituales de Allah. Eid no es únicamente una celebración; también representa fe, resistencia y gratitud, incluso cuando la vida se vuelve extremadamente difícil.
Por eso intentamos crear momentos especiales para nuestros hijos:
Guardamos nuestro dolor en silencio y lo hacemos más llevadero por ellos. Les decimos que Eid sigue siendo hermoso, aunque ahora sea diferente. Porque ellos merecen sentir la belleza de Eid.
Eid al Fitr representa una recompensa, un regalo después de un mes completo de ayuno. Pero para muchas familias el ayuno no termina. No por elección espiritual, sino por necesidad, porque la comida no está garantizada y porque algunas personas simplemente no pueden permitirse celebrar.
Mientras algunas familias se reúnen alrededor de mesas llenas, otras siguen contando lo poco que tienen, intentando administrarlo y resistiendo cada día. Y aun en estas circunstancias, la fe permanece.
Eid nos enseña algo más profundo que la alegría. Nos enseña empatía. Nos recuerda que una celebración no está completa si no se comparte y que nadie debería quedarse atrás en momentos destinados a la felicidad.
Quizá este Eid no sea como antes. Quizá nunca vuelva a ser exactamente igual. Pero cuando mi hija me preguntó quién vería su ropa de Eid, comprendí algo que en ese momento no pude explicarle:
El Eid no está hecho para vivirse en soledad. Está hecho para compartirse en los hogares, en las comunidades, con risas y con cuidado hacia los demás.
Quizá la forma más verdadera de honrar Eid sea asegurarnos de que ningún niño tenga que volver a hacerse esa pregunta. Hasta entonces, incluso en su forma más pequeña y silenciosa…
Eid sigue siendo Eid.
Y la esperanza, por frágil que sea, sigue siendo algo a lo que nos aferramos. Los trabajadores y colaboradores de Islamic Relief en Gaza continúan trabajando incansablemente para apoyar a las comunidades con ayuda esencial durante Eid y más allá.
Ayúdanos a continuar este trabajo vital. Dona hoy a nuestra campaña de emergencia para Palestina.