sábado, 11 julio 2026
Nota del editor: Este artículo contiene descripciones de la guerra de Bosnia que pueden resultar impactantes para algunas personas.

Entre 1992 y 1995, Bosnia y Herzegovina quedó devastada por una brutal guerra que causó la muerte de más de 100.000 personas y obligó a más de 2 millones a abandonar sus hogares.

Fue un conflicto marcado por la limpieza étnica. Las fuerzas armadas atacaron deliberadamente a la población musulmana bosnia (bosníaca), asesinando, violando, torturando, saqueando y expulsando violentamente a miles de personas de sus hogares.

Más de 30 años después, Bosnia sigue marcada por las cicatrices del conflicto.

La lista de atrocidades cometidas durante la guerra de Bosnia es extensa, pero los acontecimientos de Srebrenica marcaron un punto de inflexión que finalmente atrajo la atención del mundo.

El 11 de julio de 1995, las fuerzas serbobosnias tomaron Srebrenica, en el este de Bosnia, y durante los días siguientes asesinaron de forma sistemática a más de 8.000 hombres y niños musulmanes bosnios. Fue la mayor masacre cometida en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial y las Naciones Unidas la reconocieron como un genocidio.

Hoy, Srebrenica es una localidad tranquila que parece haberse detenido en el tiempo.

Antes de la guerra contaba con unos 10.000 habitantes. En la actualidad solo permanecen unas 2.000 personas. Apenas hay oportunidades de empleo y quienes continúan viviendo allí conviven a diario con los recuerdos de la violencia. Por toda Srebrenica pueden verse viviendas abandonadas y fachadas perforadas por impactos de bala. Nadie sabe con certeza quién es el propietario de muchas de ellas, por lo que permanecen vacías y en ruinas desde hace más de tres décadas.

La localidad está rodeada de bosques que sirvieron de refugio a cerca de 10.000 hombres y niños musulmanes bosnios que huyeron durante el genocidio intentando alcanzar la ciudad libre de Tuzla, situada a más de 100 kilómetros. Solo unas 3.000 personas sobrevivieron a aquel peligroso recorrido, conocido desde entonces como la «marcha de la muerte».

A las afueras de Srebrenica se encuentra el Memorial del Genocidio de Srebrenica, un lugar dedicado a las 8.372 víctimas identificadas hasta la fecha. Sin embargo, la cifra aún no es definitiva. Cada año continúan descubriéndose nuevas fosas comunes e identificándose nuevas víctimas, por lo que el cementerio mantiene espacios reservados para futuros enterramientos.

Muchas de las víctimas procedían de localidades cercanas como Bratunac. Antes de la guerra, alrededor del 64 % de su población era musulmana bosnia. En 2026, ese porcentaje se ha reducido al 34 %. Aunque se conoce como el genocidio de Srebrenica, las matanzas tuvieron lugar en distintos puntos del este de Bosnia. Las fuerzas de la República Srpska trasladaban en autobús a hombres y niños musulmanes bosnios, de entre 12 y 77 años, con el pretexto de realizarles «interrogatorios«.

En la imagen aparece el almacén de Kravica, uno de los numerosos lugares donde fueron asesinadas miles de personas. Se estima que entre 1.000 y 1.500 hombres fueron ejecutados en este edificio.

Existen decenas de lugares como Kravica repartidos por Bosnia y Herzegovina. Hoy se confunden con el paisaje. Los habitantes pasan junto a ellos cada día y, en algunos casos, viven a escasos metros de estos escenarios de la masacre.

Las fosas comunes se encuentran dispersas por todo el este de Bosnia, muchas veces en lugares aparentemente corrientes. El Centro Memorial de Srebrenica ha documentado hasta el momento 94 fosas comunes relacionadas con el genocidio. En la imagen se muestra la fosa común de Cerska, situada a unos 27 kilómetros de Srebrenica. Fue exhumada en 1995 y contenía los restos de 150 víctimas de entre 14 y 50 años.

En las afueras de la localidad de Vlasenica, otra fosa común permanece oculta entre el bosque. Durante ocho años de trabajos forenses se recuperaron allí los restos de 54 víctimas, entre ellas 11 niños y niñas de entre 4 y 12 años.

Décadas después, el recuerdo de la guerra sigue siendo imposible de evitar en Bosnia. Hay huellas por todas partes; incluso la propia tierra conserva las cicatrices del conflicto.

Toda una generación de bosnios y bosnias solo conoce a sus padres a través de fotografías y vídeos familiares. Ya sea porque perdieron a sus padres en el genocidio de Srebrenica o a sus madres, hermanos o hermanas durante la guerra, muchas personas siguen conviviendo cada día con las pérdidas y el dolor que dejó el conflicto.

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