Nota del editor: Este artículo contiene descripciones de la guerra de Bosnia que pueden resultar impactantes para algunas personas.
Entre 1992 y 1995, Bosnia y Herzegovina quedó devastada por una brutal guerra que causó la muerte de más de 100.000 personas y obligó a más de 2 millones a abandonar sus hogares.
Fue un conflicto marcado por la limpieza étnica. Las fuerzas armadas atacaron deliberadamente a la población musulmana bosnia (bosníaca), asesinando, violando, torturando, saqueando y expulsando violentamente a miles de personas de sus hogares.
Más de 30 años después, Bosnia sigue marcada por las cicatrices del conflicto.
La lista de atrocidades cometidas durante la guerra de Bosnia es extensa, pero los acontecimientos de Srebrenica marcaron un punto de inflexión que finalmente atrajo la atención del mundo.
El 11 de julio de 1995, las fuerzas serbobosnias tomaron Srebrenica, en el este de Bosnia, y durante los días siguientes asesinaron de forma sistemática a más de 8.000 hombres y niños musulmanes bosnios. Fue la mayor masacre cometida en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial y las Naciones Unidas la reconocieron como un genocidio.
Hoy, Srebrenica es una localidad tranquila que parece haberse detenido en el tiempo.
Antes de la guerra contaba con unos 10.000 habitantes. En la actualidad solo permanecen unas 2.000 personas. Apenas hay oportunidades de empleo y quienes continúan viviendo allí conviven a diario con los recuerdos de la violencia. Por toda Srebrenica pueden verse viviendas abandonadas y fachadas perforadas por impactos de bala. Nadie sabe con certeza quién es el propietario de muchas de ellas, por lo que permanecen vacías y en ruinas desde hace más de tres décadas.
La localidad está rodeada de bosques que sirvieron de refugio a cerca de 10.000 hombres y niños musulmanes bosnios que huyeron durante el genocidio intentando alcanzar la ciudad libre de Tuzla, situada a más de 100 kilómetros. Solo unas 3.000 personas sobrevivieron a aquel peligroso recorrido, conocido desde entonces como la «marcha de la muerte».