martes, 30 diciembre 2025

En Afganistán, los inviernos son cada vez más fríos. En 2022/23, las temperaturas descendieron por debajo de los –30 °C en las regiones montañosas. En un país donde más de la mitad de la población no tiene suficiente comida y millones de niños sufren desnutrición, los meses más fríos pueden ser mortales.

La provincia de Ghor, una región remota y montañosa del centro de Afganistán, alberga a más de 600.000 personas. Expuesta a uno de los climas más duros del país, la producción agrícola se ve afectada tanto por inundaciones como por sequías, y muchas familias viven en viviendas de adobe sin calefacción, vulnerables a la erosión.

En Ghor hay un gran número de personas desplazadas internas, y muchas familias no están preparadas para afrontar los duros retos del invierno. Mohammad es padre de ocho hijos y el único sustento de su familia. Antes viajaba desde su aldea hasta la ciudad de Firoz Koh para ganarse la vida limpiando zapatos, con unos ingresos diarios de entre 100 y 200 afganis (2–3 dólares). Sin embargo, una lesión le ha impedido seguir desplazándose.

«A medida que se acerca el invierno, las dificultades a las que se enfrenta mi familia se hacen cada vez más evidentes. Estamos bajo una gran presión económica, lo que nos impide abastecernos de artículos esenciales como alimentos y materiales de calefacción», explica Mohammad.

«El frío intenso se cuela en nuestro hogar, y empiezo a ver sus efectos en mis hijos, que ya están tosiendo y mostrando signos de malestar. La incertidumbre sobre cómo lograremos sobrevivir a los meses de invierno pesa mucho en mi mente y me genera una gran ansiedad».

«Para mí, el invierno suele traer una sensación de desesperanza, ya que significa una época en la que me resulta muy difícil encontrar trabajo y mantener a mi familia. Tener una discapacidad en las piernas hace que viajar a la ciudad durante estos meses fríos sea especialmente complicado, lo que limita mis oportunidades laborales. Esto afecta directamente a mi familia, ya que no puedo cubrir ni siquiera las necesidades más básicas, como poner comida en la mesa. Es una dura realidad que pesa enormemente en mi corazón».

«Los días fríos pueden resultar aislantes y abrumadores, pero me aferro a la creencia de que, con fe y perseverancia, podemos encontrar la manera de superar estos desafíos. Mantengo la esperanza de que llegarán días mejores y de que tendremos la fortaleza necesaria para resistir esta estación juntos».

Un impacto positivo en la comunidad

El Programa de Invierno de Islamic Relief tiene como objetivo aliviar la carga y reforzar la resiliencia de las familias vulnerables para que puedan sobrevivir a los duros meses de invierno. Desde hace más de 30 años, Islamic Relief trabaja en Afganistán, proporcionando artículos esenciales como mantas, combustible y ropa de abrigo, así como ayuda económica directa, a familias como la de Mohammad.

La asistencia en efectivo permite a las personas decidir cómo cubrir sus necesidades más urgentes según sus propias prioridades.

«La ayuda económica de invierno de Islamic Relief ha tenido un impacto significativo y positivo en nuestra comunidad», afirma Mohammad.
«Este apoyo financiero nos permite centrarnos en nuestras necesidades más urgentes sin el estrés añadido de la falta de recursos».

«Gracias a esta ayuda, las familias pueden comprar leña o carbón para calentar sus hogares, ropa de abrigo para los niños e incluso alimentos básicos. Este apoyo nos da la posibilidad de tomar decisiones adaptadas a nuestras circunstancias, algo que valoramos enormemente. Nos ha devuelto la esperanza en un momento de gran desesperación. Sin esta ayuda, la situación de mis hijos habría sido extremadamente grave. Estoy profundamente agradecido a Islamic Relief por su apoyo oportuno cuando más lo necesitábamos».

El año pasado, Islamic Relief llegó a más de 6.500 personas en Afganistán a través de su Programa de Invierno. Este año, con tu ayuda, podemos hacer aún más.

Ayúdanos a llevar calor y a salvar vidas en Afganistán y más allá este invierno. Dona ahora a nuestra Campaña de Invierno.

Trabajando junto a las comunidades

La auditoría también destacó que Islamic Relief coordina sus programas con las autoridades locales, organizaciones comunitarias y otros actores humanitarios para complementar las iniciativas lideradas por las propias comunidades.

Asimismo, confirmó que las personas beneficiarias conocen y utilizan diferentes canales para presentar sugerencias o reclamaciones, entre ellos buzones de sugerencias, líneas telefónicas, correo electrónico y reuniones presenciales.

Los auditores comprobaron que estos mecanismos son visibles, accesibles y explicados claramente por los equipos de Islamic Relief, incluidos los responsables de protección (Safeguarding Focal Points). Las comunidades manifestaron sentirse seguras al trasladar sus comentarios y confiar en que sus inquietudes serán escuchadas e investigadas.

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