Fadia es la principal cuidadora de su familia. «No puedo trabajar», explica Fadia, «porque mi hermano y mi hermana necesitan cuidados constantes. Debo estar con ellos todo el tiempo».
El día de Fadia comienza temprano. Limpia la casa, prepara el desayuno y da de comer a su familia. Con la ayuda de su hermano, los saca al exterior en sus sillas de ruedas para que no se angustien.
Por la tarde, comienza a preparar el iftar con los alimentos que tiene disponibles. «Si hay provisiones, cocino. Si no, hago lo que puedo», dice en voz baja. Su hija Aya la ayuda con las tareas pesadas: levantar, mover y cuidar a sus familiares.
Con la voz entrecortada, Fadia dice: «Encomiendo mi carga a Allah. Él es Al-Razzaq (El Proveedor). Sus condiciones de salud lo hacen todo más difícil; ellos lloran de dolor y agotamiento, y cuidarlos es extremadamente agotador».
La comida es limitada. Para el iftar, Fadia prepara lo que puede: ensalada, kabseh o sopa de lentejas si tiene los ingredientes disponibles. El suhoor suele ser labneh, queso o alimentos básicos sencillos.
La familia recibe un vale de alimentos que les ayuda a cubrir sus necesidades básicas durante el Ramadán. «Alhamdulillah, el vale me ayuda enormemente», dice. «Compré arroz, azúcar y comida para el mes».
A pesar de las dificultades, el Ramadán sigue siendo para Fadia un mes de misericordia y compasión. «El Ramadán es un mes de bondad y bendiciones», afirma. «Los corazones de las personas se vuelven más sensibles hacia quienes necesitan ayuda».
Durante el Ramadán, el apoyo recibido marca una diferencia significativa. Fadia expresa su profunda gratitud por la ayuda recibida. «Jazakum Allah Khayran», dice con sinceridad. Su madre, Latifa, rompe a llorar y eleva sus manos en súplica, pidiendo a Allah que conceda a Islamic Relief salud, éxito y la capacidad de seguir ayudando a las familias necesitadas.
Para Fadia y su familia en Jordania, la ayuda de Ramadán es mucho más que alimentos. Es dignidad, compasión y un recordatorio de que, incluso en los momentos más abrumadores de dependencia y dificultad, no están solas.