martes, 24 febrero 2026

En Yemen, años de conflicto y dificultades económicas han dejado a innumerables familias luchando por sobrevivir. Las mujeres viudas, los huérfanos y los hogares que no disponen de ingresos estables enfrentan desafíos diarios para conseguir alimentos, atención médica y sus necesidades básicas.

Durante el Ramadán, estas presiones a menudo se intensifican, haciendo que el apoyo humanitario sea más vital que nunca. Intisar es una de las muchas mujeres que llevan esta carga con paciencia y fe.

Viviendo sin ingresos

Desde que su esposo falleció, Intisar no ha tenido ninguna fuente de ingresos. Sus hijos están desempleados y la familia depende de la generosidad de personas de buen corazón para sobrevivir. «Dependemos de la ayuda que podamos recibir», explica.

Mantener a su hogar es especialmente difícil. Dos de sus hijas divorciadas viven con ella, lo que aumenta los gastos familiares. Cuando alguien se enferma, Intisar no puede permitirse una atención médica adecuada y solo puede comprar medicamentos básicos en la farmacia. «La responsabilidad es pesada y agotadora», dice, «pero la llevo por mis hijos».

Viviendo con inseguridad alimentaria

La escasez de alimentos es una realidad constante para la familia de Intisar. «He enseñado a mis hijos a aceptar nuestra situación», explica. «Tengamos comida o no, mantenemos la paciencia».

La familia come lo que hay disponible y, a veces, no hay nada en absoluto. A pesar de esto, Intisar continúa enfrentando cada día con resiliencia. «Alhamdulillah, resistimos», dice.

Ramadán: Un mes de misericordia

Para Intisar, el Ramadán sigue siendo un mes de paz y bendiciones. «A pesar de nuestras dificultades, Allah nos facilita las cosas durante este mes sagrado», dice.

Recibir el paquete de alimentos de Ramadán durante esta época le proporciona un inmenso alivio. «Llena mi corazón de gratitud», explica. La comunidad también se vuelve más generosa durante el Ramadán, recordando a familias como la suya que no están solas.

La rutina de la familia es sencilla. Las comidas se preparan con los alimentos disponibles y la vida continúa tranquilamente, moldeada por la fe y la paciencia.

Comidas sencillas, apoyo significativo

Intisar cocina platos básicos como arroz, verduras cocidas y, a veces, kabsa. De postre, si es posible, toman gelatina o pudín. Debido a las limitaciones económicas, su dieta no cambia mucho durante el Ramadán.

El paquete de alimentos de Islamic Relief, sin embargo, marca una diferencia significativa. «Contiene todo lo que necesito», dice Intisar. «No falta nada. Nos hace muy felices a mí y a mis hijos».

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