lunes, 7 septiembre 2026

Los supervivientes de las inundaciones en Nepal siguen necesitando refugio con urgencia. Los equipos de Islamic Relief sobre el terreno informan de que miles de familias continúan desplazadas y de que sus hogares permanecen cubiertos de barro y sedimentos.

El número de personas fallecidas sigue aumentando y ya supera las 1.300, mientras que alrededor de 5.000 personas continúan desaparecidas. Islamic Relief está trabajando con las autoridades locales para distribuir inicialmente 1.000 kits de refugio de emergencia entre las familias que han perdido sus hogares, pero las necesidades son mucho mayores.

Las intensas lluvias continúan y la destrucción de decenas de carreteras y puentes dificulta enormemente el acceso a las comunidades afectadas. Los camiones grandes no pueden circular por las carreteras bloqueadas, por lo que es necesario utilizar vehículos más pequeños. Trayectos que normalmente deberían durar entre 4 y 5 horas están llegando a prolongarse entre 13 y 15 horas.

Pragya Adhikari, trabajadora humanitaria de Islamic Relief, viajó a las zonas afectadas por las inundaciones de Galchi, en Dhading. Explicó:

«El sufrimiento que puedo ver y escuchar es desgarrador. Incluso edificios de tres plantas han quedado inundados de arena y escombros, con aguas que han alcanzado entre 8 y 9 metros de altura. Muchos niños han quedado huérfanos porque se encontraban en la escuela cuando las inundaciones acabaron con la vida de sus padres. También hay familias enteras que continúan desaparecidas. He oído hablar de familias de 24 y 30 personas de las que todavía no se tiene noticias.»

«El nivel de las inundaciones y el trauma de quienes han perdido a sus familiares es algo que estas comunidades nunca habían vivido. Conocí a un hombre de unos setenta años que me dijo que nunca había visto unas inundaciones así en toda su vida. Según él, son al menos cuatro veces mayores que las inundaciones más intensas que recuerdan.»

«La recuperación llevará mucho tiempo. Algunas zonas todavía solo son accesibles en helicóptero, pero tenemos que comenzar a retirar los escombros lo antes posible».

Iccharam Thapa Magar, trabajador humanitario de Islamic Relief encargado de coordinar la respuesta en Rasuwa, explicó:

«Todas las carreteras que conectan Katmandú con Rasuwa han quedado devastadas y destruidas. Tardamos unas 15 horas en llegar hasta aquí, recorriendo gran parte del trayecto fuera de carretera, atravesando la selva y numerosas carreteras de tierra estrechas y montañosas. Durante el trayecto hubo fuertes lluvias y las carreteras eran muy peligrosas. Aun así, llegamos alrededor de medianoche para poder distribuir la ayuda al día siguiente.»

«La mayoría de las personas desplazadas que conocimos en Grang y Ramche habían perdido al menos a un miembro de su familia. Estaban llorando y completamente conmocionadas. Cuando les llevamos suministros, nos dijeron que desearían que pudiéramos devolverles a sus seres queridos».

Muchas de las familias que han perdido sus hogares se están refugiando en centros comunitarios abarrotados o durmiendo en el suelo de las casas de familiares. Los kits de refugio de emergencia de Islamic Relief contienen artículos como lonas impermeables, mantas, almohadas y colchones de espuma.

Muchas personas supervivientes contaron al personal de Islamic Relief cómo todo aquello por lo que habían trabajado durante años desapareció de la noche a la mañana. En Galchi, Dhading, Sharmila Pakhrin nos contó que ella y su pareja habían ahorrado durante 33 años para construir una casa que ahora es inhabitable. Explicó que durante años habían transportado y vendido arena del río para ganarse la vida, pero ahora su casa está completamente cubierta por la arena que dejaron las inundaciones.

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