Según trabajadores de Islamic Relief, el brote de desnutrición ya se ha cobrado al menos una muerte confirmada en un campamento de desplazados en el distrito de Gedo de Somalia. La grave sequía empeora las condiciones de ayuda humanitaria en el país.
Los trabajadores humanitarios advierten que la sequía se cobrará muchas más vidas si Somalia no recibe ayuda urgente. Tras cuatro temporadas consecutivas sin lluvia, la sequía ha arrasado con los cultivos, y ganado y agotado las fuentes de agua, obligando a millones de personas a huir de sus tierras en busca ayuda.
Los datos de Islamic Relief confirman que el desarrollo de las tensiones en el Medio Oriente ha empeorado la situación. El cierre del Estrecho de Ormuz ha interrumpido las rutas de suministros globales y aumenta el costo del combustible hasta en un 134%, lo que aumenta los precios de los alimentos.
La desnutrición y la muerte han asolado el campamento de Iftin, cerca de Bardhere, en el distrito de Gedo, donde miles de familias se han visto obligadas a huir. Desde Islamic Relief estamos proporcionando ayuda y alimento a las personas que llegan en un estado de agotamiento extremo después de caminar durante 50-60 km en busca de ayuda. Un informe conjunto de las agencias de la ONU y ONGs socias confirmó que el 80% de las personas en el distrito sobreviven con sólo una mera comida al día.
Awil Abukar Mohamed, coordinador principal de comunicación de Islamic Relief en Somalia, acaba de visitar el campamento de Iftin. En sus palabras:
«El silencio es lo que no puedo olvidar. No es un silencio que nace de la tranquilidad, sino un silencio sofocante y pesado que nace del agotamiento. La gente ha gastado todas sus fuerzas en llegar hasta aquí. Muchos llegan débiles, exhaustos y cerca de la muerte después de caminar durante días. En el campamento, niños pequeños y ancianos se quedan bajo el sol abrasador sin un refugio adecuado y sin nada que beber. Los padres pasan días enteros sin comer solo para que sus hijos tengan unos cuantos bocados. Islamic Relief está proporcionando a las personas con alimentos y dinero en efectivo para que puedan comprar lo que necesitan en los mercados locales, pero esto no es suficiente. Necesitamos urgentemente ayuda, antes de que mueran más personas «.
Partes de Kenia y Etiopía se están viendo afectadas por la sequía, destruyendo millones de vidas y medios de vida en toda la región del Cuerno de África. En Somalia, el número de personas que se enfrentan al hambre se ha duplicado desde el año pasado a 6,5 millones, casi un tercio de toda la población. Se prevé que al menos 1,85 millones de niños menores de cinco años sufren de desnutrición aguda. (1)
Islamic Relief recogió los testimonios de varios recién llegados al campamento de Iftin:
Hawa Ibrahim Abdirahman, 26, caminó durante cinco agotadores días para llevar a sus hijos a Iftin. La sequía había acabado con su manada de cinco camellos, 10 vacas y 25 cabras dejándolos sin nada. En el campamento Hawa acuna a su hijo menor gravemente desnutrido. No tiene comida para alimentarlo. Hawa nos cuenta: «No tengo nada que darle. Ya ni siquiera puede comer ni beber. ¿No merecemos vivir como vive el resto de humanos? Estamos tan cansados de vagar en busca de ayuda.»
Otra madre, Muslimo Ali Mohamed, de 32 años, tuvo que llevar en brazos a sus hijos durante parte del viaje. El camino de Iftin a la región de Bay duró cinco días bajo el calor extremo. Muslimo nos cuenta: “Alzo la mirada a mi cocina y me pongo a llorar porque mis hijos me piden comida que no tengo”.
No paran de llegar personas y las comunidades locales están apoyando a las familias como pueden. Los líderes comunitarios temen que la afluencia no pare. Los recursos ya están al límite, las agencias de ayuda están abrumadas y los fondos son insuficientes.
Somalia está sufriendo crisis climáticas cada vez más frecuentes y mortales. A pesar de ser uno de los emisores de carbono más bajos del mundo, sufre algunos de los mayores impactos del cambio climático. Las formas de vida tradicionales están siendo destruidas y muchas personas en Iftin y otros campamentos ahora se ven obligadas a mendigar por la ciudad local, ya que no tienen otra forma de ganarse la vida. La ayuda humanitaria ayudó a prevenir la pérdida de vidas a gran escala durante la última gran sequía, pero los recortes de fondos globales significan que la respuesta actual está muy por debajo de lo que se necesita. El llamamiento de 2026 dirigido por la ONU para Somalia cuenta actualmente con solo el 13% de los fondos necesarios.