martes, 25 agosto 2026

Más de 1,2 millones de personas refugiadas rohingya continúan viviendo en campamentos superpoblados en Bangladés, enfrentándose a una triple crisis marcada por la reducción de la ayuda humanitaria, la ausencia de una vía segura para regresar a sus hogares y una generación que crece con escasas perspectivas de futuro.

Cuando la crisis de desplazamiento de la población rohingya entra en su décimo año, existe el riesgo de que esta emergencia caiga en el olvido para gran parte de la comunidad internacional.

Islamic Relief hace un llamamiento para encontrar una solución duradera que permita cubrir las necesidades humanitarias inmediatas, garantizar una vida digna para las personas refugiadas y crear las condiciones necesarias para un retorno voluntario, seguro, digno y sostenible.

El personal humanitario de Islamic Relief alerta de que la falta de financiación ha alcanzado niveles tan críticos que únicamente es posible mantener la asistencia más básica para salvar vidas, mientras aumentan los índices de desnutrición infantil.

En Cox’s Bazar, donde se encuentra el mayor asentamiento de personas refugiadas del mundo, las recientes inundaciones provocadas por el monzón destruyeron numerosos refugios. Actualmente, más del 50 % de las viviendas necesitan reparaciones, pero los recursos disponibles para reconstruirlas son insuficientes. Además, alrededor del 97 % de la población sigue viviendo en refugios temporales construidos con materiales como bambú y lonas de plástico.

La persistencia de ataques e importantes riesgos de protección en Myanmar continúa impidiendo el retorno de las personas refugiadas y obliga a más familias rohingya a buscar seguridad en Bangladés. En los dos últimos años, al menos 154.000 personas más han llegado al país, agravando aún más la preocupante situación de hacinamiento en los campamentos.

Más de la mitad de la población rohingya refugiada en Bangladés (52 %) son niños, niñas y adolescentes, muchos de los cuales nunca han vivido en Myanmar. Sin embargo, el cierre de centros educativos debido a la falta de financiación está dejando a toda una generación sin oportunidades y aumentando su vulnerabilidad frente a la explotación y otras formas de abuso. Al mismo tiempo, la delincuencia en los campamentos está aumentando como consecuencia de la creciente desesperación y falta de perspectivas.

«Muchas personas han perdido toda la esperanza»

Hossain Shahid, director de programas de Islamic Relief en Cox’s Bazar, afirma:

«Muchas personas rohingya en Bangladés han perdido la esperanza. Siguen con vida, pero nada más. Les preocupa profundamente el futuro de sus hijos e hijas. Estamos haciendo todo lo posible para proporcionar servicios esenciales que salvan vidas, pero los fondos disponibles se están agotando rápidamente.

«Esta situación no es sostenible. La mayoría de las personas rohinyás desean volver a sus hogares algún día, pero la situación actual en Myanmar no permite un retorno seguro, voluntario, digno y sostenible. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para garantizar sus derechos y su protección en Myanmar y, mientras tanto, asegurar la financiación necesaria para que puedan vivir con dignidad y esperanza allí donde se encuentran actualmente.»

«No solo necesitamos ayuda; necesitamos justicia y ciudadanía»

Hashmotullah, de 25 años, vive en Cox’s Bazar desde que huyó de Myanmar siendo adolescente en 2017. En declaraciones a Islamic Relief, explicó que la población rohingya necesita mucho más que asistencia humanitaria: necesita justicia, dignidad, ciudadanía y seguridad.

«Llegamos aquí buscando protección y un lugar seguro. Antes de abandonar Myanmar, la población rohingya sufría una violencia y una persecución extremas. Niños y niñas fueron asesinados, y muchas mujeres y niñas fueron víctimas de violencia y abusos sexuales.

«La vida en los campamentos es muy difícil. Ocho personas compartimos un pequeño refugio de apenas 15 por 10 pies, y el espacio limitado complica enormemente nuestro día a día. Con el paso de los años, la superpoblación y la escasez de recursos han aumentado la presión sobre el acceso a alimentos, alojamiento, agua, saneamiento, educación y otros servicios esenciales. Muchas familias siguen teniendo dificultades para cubrir sus necesidades nutricionales. Además, la mayoría de los refugios son temporales y sufren daños durante las lluvias intensas y los fuertes vientos.

«Creo que existe el riesgo real de perder a toda una generación si los jóvenes no tienen acceso a una educación adecuada, formación para desarrollar habilidades, protección y esperanza de cara al futuro.

«Necesitamos poder volver a Myanmar de forma segura, voluntaria, digna y sostenible, con nuestros derechos, nuestra ciudadanía y nuestra seguridad plenamente garantizados.»

Un compromiso sostenido para el futuro

Desde 2017, Bangladés ha acogido generosamente a la gran mayoría de las personas rohingyas que han huido de Myanmar. Sin embargo, durante los últimos años el apoyo internacional ha disminuido de forma considerable, afectando tanto a la población refugiada como a las comunidades bangladesíes de acogida.

Dado que el retorno a Myanmar no parece viable a corto plazo, es fundamental mantener la asistencia humanitaria de emergencia y reforzar las inversiones en educación, formación y desarrollo de capacidades para la juventud, con el fin de preparar un retorno sostenible cuando las condiciones lo permitan.

Islamic Relief apoya tanto a las comunidades rohinyás como a las comunidades de acogida en Cox’s Bazar y Bhasan Char. Durante 2026, la organización prestó asistencia a más de 150.000 personas refugiadas rohingyas mediante la construcción de nuevos refugios, el apoyo a centros educativos, la mejora de los sistemas de agua y saneamiento, la distribución de vales para la compra de alimentos según las necesidades de cada familia y el suministro de gas licuado de petróleo (GLP), reduciendo así la dependencia de la leña, cuya extracción degrada el medioambiente local y aumenta el riesgo de incendios.

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