jueves, 16 abril 2026

Tres años después del inicio de la brutal guerra en Sudán, decenas de miles de niños, mujeres y hombres han muerto, sufrido hambre y resultado heridos en lo que hoy es la mayor y más rápida crisis de desplazamiento del mundo.

Ante una catástrofe humanitaria que continúa agravándose y cuyos efectos se extienden por toda la región, las organizaciones no gubernamentales que trabajan en los países afectados alertan sobre la insuficiente financiación y la falta de atención diplomática internacional hacia este conflicto y sus consecuencias regionales.

Una crisis que afecta a toda la región

Durante los últimos tres años, la guerra en Sudán ha provocado graves consecuencias en los países vecinos, entre ellas:

  • Desplazamientos masivos de población.
  • Brotes de enfermedades.
  • Colapso del comercio transfronterizo.
  • Aumento del precio de los alimentos.
  • Nuevas amenazas de seguridad y protección.
  • Mayor tensión entre comunidades.
  • Expansión del conflicto más allá de las fronteras.

La situación en Sudán debe ser reconocida y abordada como una crisis regional, no únicamente nacional.

Desde abril de 2023, cerca de 4,5 millones de personas han huido hacia países vecinos, y esta cifra continúa aumentando mes tras mes.

Muchas de las personas que llegan presentan niveles de desnutrición de emergencia, heridas de guerra y graves violaciones de sus derechos durante el desplazamiento.

En varios países como República Centroafricana, Chad y Sudán del Sur, las personas refugiadas llegan a algunas de las zonas más pobres e inseguras, muchas veces sin documentación y sin acceso a servicios básicos o medios de vida.

Países vecinos al límite por la llegada de refugiados

Egipto

Egipto es el país que más refugiados sudaneses ha acogido en la región, con más de 1,5 millones de ciudadanos sudaneses llegados desde el inicio del conflicto.

Chad

Chad acoge a más de 917.000 personas refugiadas, además de casi 390.000 ciudadanos chadianos que han regresado desde Sudán.

Durante el último año, Chad ha recibido más refugiados que en las dos décadas anteriores juntas.

En los últimos cinco meses, la mayoría se ha asentado en la remota provincia de Ennedi Este, una zona con una presencia humanitaria muy limitada y escasa financiación.

Sudán del Sur

Sudán del Sur ha recibido más de 1,3 millones de personas, incluyendo más de 865.000 retornados y más de 435.000 refugiados sudaneses.

Se prevé que otras 320.000 personas lleguen antes de finales de 2026.

Los centros de recepción y tránsito están funcionando muy por encima de su capacidad, aumentando la presión sobre los servicios de agua, salud, educación y protección.

Libia

Según ACNUR, Libia acoge cerca de 555.000 refugiados, aunque otras estimaciones elevan la cifra hasta 750.000 personas debido a grandes grupos de población no registrados.

República Centroafricana

ACNUR informa de casi 42.000 personas desplazadas, entre ellas más de 35.000 sudaneses y casi 7.000 retornados.

Cerca de 13.000 viven en zonas de difícil acceso con una situación de seguridad cada vez más deteriorada.

Etiopía

Más de 66.000 personas han llegado a Etiopía, incluyendo refugiados sudaneses y retornados.

Sin embargo, los registros están paralizados y la presencia humanitaria es muy limitada en las zonas fronterizas.

Uganda

Uganda ha registrado oficialmente más de 90.000 refugiados sudaneses.

La decisión de retirar el reconocimiento automático del estatus de refugiado en 2026 ha generado preocupación por el aumento de la vulnerabilidad de estas personas.

Centros de acogida desbordados y comunidades bajo presión

La llegada constante de refugiados y retornados ha saturado centros de tránsito, campos de refugiados y asentamientos en toda la región. Algunos centros funcionan hasta al 400% de su capacidad.

Muchos campos no cuentan con suficientes servicios para responder a las necesidades existentes, mientras las distribuciones de alimentos y ayudas económicas han sufrido importantes recortes.

Además, las comunidades de acogida enfrentan:

  • Aumento del precio de los alimentos.
  • Mayor competencia por servicios sanitarios y educativos.
  • Presión sobre la vivienda y los recursos naturales.

Esta situación incrementa las tensiones y el riesgo de violencia entre comunidades.

Graves riesgos para quienes huyen de la guerra

Más allá de las cifras, millones de personas sufren situaciones extremas durante su huida. Mujeres, hombres y niños sudaneses enfrentan graves riesgos como:

  • Trata de personas y abusos relacionados con redes de tráfico.
  • Secuestros, extorsión y demandas de rescate.
  • Violencia sexual durante las rutas de desplazamiento.
  • Separación familiar.
  • Explotación infantil.
  • Muertes por violencia, deshidratación y condiciones extremas.

Los informes de los últimos tres años muestran que la falta de financiación para servicios de protección está aumentando riesgos como:

  • Trabajo infantil.
  • Matrimonio infantil.
  • Violencia de género.
  • Trata de mujeres y niñas.
  • Reclutamiento de menores por grupos armados.
  • Exposición a violencia en zonas fronterizas inseguras.

La inseguridad alimentaria y las enfermedades aumentan

Los altos niveles de hambre y desnutrición en los países vecinos se ven agravados por los recortes de financiación internacional. En Chad, Sudán del Sur y Uganda, las ayudas alimentarias se han reducido considerablemente.

Sin financiación adicional, los programas de alimentos y asistencia económica sufrirán graves déficits a partir de junio. La crisis también ha provocado un aumento de enfermedades transmitidas entre fronteras.

Se ha registrado un incremento del cólera en las principales rutas de desplazamiento hacia Chad y Sudán del Sur.

Además, la interrupción de servicios sanitarios y campañas de vacunación ha favorecido el aumento de enfermedades como:

  • Sarampión.
  • Difteria.
  • Hepatitis.
  • Malaria.
  • Dengue.

La respuesta humanitaria necesita más apoyo internacional

En muchos países vecinos, como República Centroafricana, Chad, Etiopía, Libia y Sudán del Sur, el acceso humanitario sigue siendo muy complicado debido a:

  • Restricciones de movilidad.
  • Mal estado de las carreteras.
  • Reducción de los puentes aéreos humanitarios.
  • Próxima llegada de la temporada de lluvias.

Además, aumenta la preocupación por la expansión del conflicto hacia países vecinos, debido a movimientos militares, incursiones de grupos armados y traslado de recursos relacionados con la guerra.

Estos países ya sufrían crisis humanitarias previas con poca financiación, que ahora se ven agravadas por la guerra en Sudán.

Llamamiento urgente a la comunidad internacional

Ante la reunión de ministros, donantes y agencias humanitarias en Berlín el 15 de abril, las organizaciones reclaman:

1. Una respuesta regional coordinada

Es necesario desarrollar un enfoque común para responder a las diferentes crisis humanitarias de la región y garantizar una financiación acorde a las necesidades reales.

2. Financiar completamente la respuesta a los refugiados

El Plan Regional de Respuesta para los Refugiados de Sudán solo estaba financiado al 25% a finales de 2025.

Los países vecinos y las comunidades que han abierto sus fronteras necesitan apoyo económico para poder continuar acogiendo a quienes huyen de la violencia.

3. Más apoyo directo a organizaciones locales

Los fondos deben llegar a organizaciones internacionales y actores locales con experiencia y presencia en zonas de difícil acceso.

La financiación debe ser:

  • Flexible.
  • Multianual.
  • Adaptada a las necesidades locales.

4. Garantizar el acceso humanitario

La comunidad internacional debe trabajar para mantener abiertas las fronteras y garantizar un acceso humanitario seguro y sin obstáculos para quienes necesitan ayuda.

5. Frenar el apoyo al conflicto

Los actores internacionales deben ejercer presión diplomática para detener cualquier apoyo que permita continuar la guerra en Sudán.

Tres años después del inicio del conflicto, millones de personas siguen esperando protección, ayuda y una solución de paz. La respuesta internacional no puede seguir esperando.

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