lunes, 31 agosto 2026

Un año después del devastador terremoto que causó la muerte de más de 2.100 personas en Kunar, al este de Afganistán, muchas personas supervivientes continúan sin una vivienda adecuada y luchan por superar el trauma y la pérdida de sus medios de vida, según denuncia Islamic Relief.

Islamic Relief puso en marcha una respuesta de emergencia inmediatamente después del terremoto de magnitud 6,0 que sacudió la región el 31 de agosto de 2025.

Desde entonces, la organización ha brindado apoyo a más de 28.000 personas mediante asistencia sanitaria, refugios duraderos y programas de recuperación de medios de vida. Sin embargo, el impacto de un terremoto va mucho más allá de la fase inicial de emergencia.

Un año después, el personal de Islamic Relief sobre el terreno afirma que muchas personas siguen sin disponer de un alojamiento adecuado. Numerosas familias continúan viviendo en tiendas de campaña que ya necesitan ser sustituidas debido al deterioro causado por la intensa exposición al sol y las bajas temperaturas del invierno. Más de 3.600 personas resultaron heridas y muchas de ellas todavía se están recuperando de lesiones que han cambiado sus vidas para siempre. El terremoto también acabó con gran parte del ganado de la zona, dejando a numerosas familias sin ingresos ni acceso a alimentos.

«Las necesidades no han terminado»

Shogofa Miakhil, trabajadora de apoyo psicosocial de Islamic Relief en Kunar, explica:

«El impacto sigue siendo muy profundo en las comunidades con las que trabajo. Fue una experiencia extremadamente difícil y dolorosa para muchas personas. Numerosas familias perdieron sus hogares, su ganado y sus fuentes de ingresos. Tuvieron que trasladarse a refugios temporales y muchas personas sufrieron importantes consecuencias emocionales y psicológicas.

«El coste psicológico ha sido enorme. Seguimos observando altos niveles de estrés, ansiedad, miedo, duelo, depresión y síntomas de trastorno por estrés postraumático (TEPT), especialmente entre quienes perdieron a familiares o los bienes de los que dependían para sobrevivir.

«Aunque la emergencia ocurrió hace un año, las necesidades de muchas de las familias afectadas continúan. Existe una necesidad urgente de contar con refugios seguros, resistentes y duraderos que las protejan de la lluvia, las tormentas, el calor extremo y los duros inviernos. Además, la pérdida de ganado, como vacas, ovejas y cabras, que constituía tanto una fuente de ingresos como de alimentación, ha dificultado enormemente la recuperación económica de muchos hogares.»

«Perdí mi casa y mi principal fuente de ingresos»

Sharifullha Kandal Khan, superviviente del terremoto, relata:

«Perdí mi vivienda y también mi ganado, que era la principal fuente de ingresos de mi familia. Solía obtener recursos de la venta de leche de cabra y de vaca, lo que me permitía cubrir muchas de nuestras necesidades básicas. Mis hijos e hijas también se beneficiaban de la leche y otros productos lácteos. Tras perder el ganado, los ingresos que consigo mediante trabajos ocasionales ya no son suficientes para alimentar adecuadamente a mi familia.»

«Mi mayor esperanza es encontrar un empleo estable que me permita cubrir las necesidades básicas de mi hogar. También espero poder reconstruir al menos una habitación de nuestra casa y ofrecer a mis hijos e hijas unas condiciones de vida más seguras después de todo lo que hemos perdido.»

Daños generalizados y necesidades a largo plazo

Una evaluación de emergencia realizada por Islamic Relief inmediatamente después del terremoto reveló que el 98 % de los edificios en las aldeas más afectadas habían sufrido daños o habían quedado completamente destruidos. Entre las aproximadamente 500.000 personas afectadas había también numerosas personas retornadas desde Pakistán, que acababan de llegar a Afganistán con escasos recursos económicos y pocos bienes.

Por ello, Islamic Relief hace un llamamiento a la comunidad internacional para mantener el apoyo a largo plazo que permita a las personas supervivientes reconstruir sus medios de vida, recuperar su bienestar psicológico y acceder a viviendas seguras y duraderas, sin descuidar la asistencia humanitaria inmediata que sigue siendo necesaria.

Notas
En los días posteriores al terremoto, Islamic Relief distribuyó materiales de emergencia para refugios temporales y desplegó un equipo sanitario de emergencia para atender a las personas heridas, proporcionar apoyo nutricional y ofrecer acompañamiento psicológico especializado en trauma.
La organización estableció clínicas de salud en Badenzoy (distrito de Sawakai) y Nangosi (distrito de Khas Kunar). Hasta la fecha, ambas clínicas han proporcionado atención ambulatoria y servicios de salud materna a alrededor de 4.000 hogares.
Además, más de 2.000 personas se han beneficiado de la construcción y reparación de viviendas dañadas. Islamic Relief también facilitó ayudas económicas en efectivo a las familias que perdieron sus medios de vida para que pudieran adquirir alimentos y materiales de refugio en los mercados locales.
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