El nuevo informe del IPC publicado hoy muestra que está entrando en Gaza una cantidad de ayuda muy inferior a la necesaria desde que se anunció el alto el fuego.
Aunque se ha producido una ligera y frágil mejora para abordar la hambruna, la desnutrición aguda sigue alcanzando niveles críticos en muchas zonas de Gaza, y medio millón de personas continúan sufriendo hambre severa a medida que se aproxima el invierno.
Muchos niños siguen desnutridos y no reciben la atención que necesitan, ya que clínicas y hospitales carecen de suministros esenciales. El 77 % de las personas analizadas por el IPC sigue enfrentándose a escasez de alimentos.
Los precios de los alimentos han bajado ligeramente, pero siguen siendo inasequibles para la mayoría de las familias que han perdido sus hogares, sus empleos y sus ahorros. El personal humanitario de Islamic Relief en Gaza informa de que algunos padres están hirviendo plantas silvestres porque no tienen suficiente comida.
A pesar de los compromisos del alto el fuego, el ritmo de entrada de ayuda y la respuesta a la hambruna son completamente inaceptables. Israel continúa bloqueando gran parte de la ayuda humanitaria esencial para Gaza. Una encuesta reciente entre ONG que operan en el territorio reveló que el 73 % tiene actualmente suministros bloqueados, incluidos alimentos, medicamentos y materiales para refugio.
Además, los alimentos que consiguen entrar en Gaza suelen tener un bajo valor nutricional: para la mayoría de las familias es ahora mucho más fácil conseguir chocolate y aperitivos que frutas y verduras frescas.
Islamic Relief advierte de que el riesgo de una nueva hambruna sigue siendo muy real en los próximos meses, a menos que exista un compromiso renovado con un alto el fuego completo y duradero, un mayor acceso humanitario y avances reales en la reconstrucción de los servicios básicos, los medios de vida y la economía.