Permitir la entrada de un puñado de camiones no será suficiente para evitar que muchos niños mueran de hambre
La magnitud de la catástrofe exige un acceso humanitario sostenido a gran escala y sin obstáculos: necesitamos que cientos de camiones tengan acceso todos los días.
Durante más de 80 días, el bloqueo asfixiante de Israel ha aislado a la población de Gaza de todo lo necesario para su supervivencia: alimentos, medicinas, combustible y otra ayuda vital. La gente sufre de forma constante hambre, bombardeos y es desplazada con total impunidad. Permitir la entrada de algunos camiones solo muestra la intensidad con la cual Israel maneja los hilos y cómo el mundo continúa permitiendo que suceda.
La única forma de salvar vidas es poniendo fin por completo al asedio, reabriendo todos los cruces y permitiendo que se restablezca el flujo completo de ayuda humanitaria. Utilizar el hambre como arma de guerra es una clara violación del derecho internacional y un crimen de guerra.