La abuela que lo sostiene todo
En una pequeña aldea de Somalia, Barni se despierta cada mañana y saca a pastar sus pocas cabras en campos secos e implacables. Es una mujer mayor
Su marido está demasiado enfermo para trabajar. Ella es la única que se interpone entre sus cuatro nietos y el hambre.
“Cuando lo necesitamos, a veces vendo una de las cabras solo para poder comprar algo de comida para los niños. Hay días en los que no ganamos nada y vuelvo a casa sin nada más que polvo en la ropa. En esos días, comemos lo poco de comida seca que queda, si es que queda algo”.
Su choza está hecha de tela y ramas de árboles. No hay escuela, ni clínica, ni fuente de agua potable, ni mercado en la aldea. La vida aquí no solo es difícil. Es invisible para el resto del mundo.
La carne es algo que solo imaginamos
Dos meses antes del Eid, la familia de Barni no había comido ni un solo trozo de carne. No porque no quisieran, sino porque no había carnicería en la aldea ni dinero para viajar en busca de una.
“La carne es algo que solo imaginamos. No la vemos ni la probamos. Puedo sentir la debilidad en mi cuerpo. Estoy siempre cansada. Los niños tampoco parecen sanos. Incluso la comida que comemos ya no sabe a nada. Solo sirve para llenar el estómago, no para alimentarnos”.
El Eid que se sintió como una respuesta a una oración
Cuando llegó la carne de Udhiya de Islamic Relief, los nietos de Barni no dejaban de preguntar de dónde venía. Ella cocinó la carne con arroz y vio cómo la energía y la alegría volvía a su hogar en una sola tarde.
“Realmente sentimos como si Allah hubiera respondido a nuestras oraciones. Nos ayudó no solo físicamente, sino también emocionalmente. Nos dio una sensación de esperanza y dignidad. Que Allah recompense a quienes lo hicieron posible”.
Barni ya había recibido ayuda de Islamic Relief anteriormente, a través del proyecto Baxnaano, que proporcionaba transferencias mensuales de dinero durante una crisis anterior. No era la primera vez que la organización acudía en ayuda de su familia en sus momentos más difíciles.
Este Eid, tu Udhiya llega a aldeas olvidadas y alcanza a familias como la de Barni, que han estado esperando, en silencio y con fe, a que alguien se acuerde de ellas.