miércoles, 5 febrero 2014

Sakina y Shukria han pasado por más dificultades en sus pocos años de vida de las que nosotros pasaremos nunca. Abandonadas en Kabul después de la muerte de su padre, han sido criadas por su abuela en una fría cueva. El programa de apadrinamiento se está asegurando de que tengan una infancia segura, feliz y saludable.

Cuando el nuevo marido de su madre no las quiso, las dejo abandonadas en Kabul (Afganistán), solas. Su abuela Rahima viajó para traerlas a casa.

Pero ya en Bamiyán, ella no tenia mucho que ofrecerles. Vivían en una cueva fría con corrientes, un quemador de carbón que apenas las protegía de los fríos inviernos. Mientras Shukria de seis años estaba desesperada por ir a la escuela, Sakina de tres años pasaba los dias jugando en el bosque y soñando con un futuro mejor.

Cuando la abuela conseguía algo de dinero, tenia que tomar una dura decisión: comprar comida para las niñas o combustible para calentar la cueva.

Hoy, Rahima ya no tiene que tomar esta decisión. Tanto Shukria como Sakina han entrado en el programa de apadrinamiento de Islamic Relief y pronto recibirán una ayuda mensual de sus patrocinadores.

Se ha proporcionado a la familia una casa en las colinas de Bamiyán, muy lejos de la fría cueva que solían llamar casa. Su padrino ayudará a Shukria a conseguir la educación con la que siempre ha soñado y Sakina tendrá un lugar seguro para jugar.

Ahora gracias a sus patrocinadores, estas dos pequeñas niñas tendrán todo lo que necesitan para una infancia feliz, saludable y segura. Al hamdulillah.

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