Bochornosa falta de liderazgo y ambición, Islamic Relief Worldwide reacciona ante la Cop24

La ciencia nos dice que tenemos un máximo de doce años para implementar los cambios necesarios si realmente queremos detener el catastrófico calentamiento global, y debemos empezar desde ahora.

En la COP24 (la vigésima cuarta Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático), los gobiernos debían renovar e incrementar sus compromisos y acordar las normas que aseguren su cumplimiento.

Los países en la COP 24 tenían el deber de establecer el Libro de Reglas del Acuerdo de París legalmente vinculante y los siguientes pasos para un cambio eficaz y eficiente. Acordaron los elementos centrales del Libro de Reglas, aunque algunas pautas podrían haber sido más claras. Además otros detalles siguen sin resolverse. Los países ahora tienen una base que implementar y han de informar sobre sus planes climáticos. Las partes también acordaron la elaboración de un inventario colectivo sobre los logros de los países en la reducción de las emisiones, la adaptación a los impactos, el aumento y alineamiento de las inversiones, y el abordaje de las pérdidas y los daños.

Sin embargo, lo que falta es ambición. Hubo una vergonzosa falta de liderazgo por parte de quienes tienen la responsabilidad y el poder de prevenir las nefastas consecuencias del cambio climático. Este encuentro requería compromisos mucho más sólidos a fin de reducir las emisiones. Se prometieron algunos fondos para garantizar las soluciones climáticas de los países en vía de desarrollo y la adaptación a los impactos, cada más extremos, del calentamiento global. No obstante, en la conferencia no se dieron muchos detalles sobre cómo alcanzar la meta de los 100 mil millones de dólares para 2020, ni de cómo se alcanzará la meta financiera general para después de 2025.

Los países han prometido presentar para 2020 sus compromisos climáticos nacionales. Los delegados, una vez hayan regresado a sus capitales, tienen como misión comenzar los procesos nacionales para incrementar la ambición de sus países. Los líderes gubernamentales deberán asistir bien preparados a la Cumbre del Secretario General de las Naciones Unidas de septiembre de 2019, con objetivos de acción climática más altos y compromisos firmes para ofrecer apoyo a los países en vía de desarrollo. La presencia de la industria de combustibles fósiles no debe estar permitida como se ha hecho en Polonia para obstaculizar la CoP en Chile del próximo año.

El cambio climático es un problema ético de justicia social, confianza y compasión. Ante la evidencia científica y económica, todo individuo tiene la obligación moral de actuar ahora para evitar una terrible catástrofe. Es inminente la necesidad de intervenir y actuar urgentemente.

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