miércoles agosto 17, 2022

La sequía, el hambre y una grave crisis económica son algunos de los desafíos a los que se enfrenta el pueblo de Afganistán. Un año después, tras el cambio político en el país, Safia Zahed (trabajadora de Islamic Relief) reflexiona sobre la realidad del día a día de las familias, incluidas las que ha conocido mientras trabajaba en el programa de apadrinamiento de huérfanos.

Afganistán se ha enfrentado a múltiples desafíos desde el año pasado. La mayoría de las familias tienen muy poco dinero y no pueden permitirse comprar suficientes alimentos. Aunque hay alimentos disponibles en los mercados, el aumento de los precios ha hecho que hasta los bienes básicos sean inasequibles para muchas familias. Como resultado, estamos viendo un fuerte aumento en el hambre y la desnutrición.

Las personas están vendiendo cualquier bien que posean, incluidas sus casas, para poder comprar alimentos. La situación es tan desesperada que algunos padres han recurrido a la venta de sus propios hijos, ya que ya no pueden permitirse alimentar a toda la familia.

Pérdida de la infancia

Son los niños los que están sufriendo la peor parte de la grave situación económica, con un aumento en el matrimonio precoz y forzado, y muchos de ellos teniendo que dejar la escuela para ponerse a trabajar para ayudar a mantener a sus familias. En este entorno, los niños huérfanos son aún más vulnerables.

El programa de apadrinamiento de Islamic Relief funciona como un salvavidas para los niños huérfanos, incluidos los hijos de madres viudas, que reciben pagos regulares en efectivo que ayudan a los niños a permanecer en la escuela, acceder a la atención médica y jugar.

El objetivo del programa es brindar a los niños el apoyo que necesitan para disfrutar de una infancia segura y feliz al mismo tiempo que se preparan para poder tener un futuro brillante. Un logro importante del programa en Afganistán es que algunos de los niños huérfanos que se han graduado del programa tienen ahora un empleo estable.

Me enorgullece decir que he apoyado a niños huérfanos trabajando en este programa y me gustaría agradecer a aquellos que donan para hacer posible este trabajo. Gracias a su generosidad, decenas de miles de niños han sido apadrinados, incluidos más de 5.000 niños en Afganistán.

Encontrar trabajo siendo viuda

Trabajando con viudas y huérfanos muy de cerca, veo sus desafíos de primera mano. Las condiciones de vida de las viudas cuyos hijos mantenemos son pobres y muchas mujeres están limitadas en los tipos de empleo que pueden buscar.

Los altos niveles de analfabetismo limitan a muchas mujeres a trabajar como limpiadoras en casas de otras personas, recibiendo solo una pequeña cantidad de dinero por su trabajo, lo que no es suficiente para cubrir los gastos de sus propios hogares.

 

Sin embargo, en la situación económica actual, muchas familias ya no pueden permitirse el lujo de emplear a alguien para limpiar su hogar, por lo que las opciones de empleo de las mujeres se han vuelto aún más limitadas. Trabajar fuera del hogar también puede ser peligroso para las mujeres debido a las actitudes sociales negativas.

Ante esta situación, muchas viudas se ven obligadas a volver a casarse y a veces descubren que sus nuevos maridos no se hacen cargo de sus hijos. Nos encontramos casos de niños de tan solo 10 años trabajando en garajes, carpinterías, sastrerías o como limpiadores para ayudar a mantener a su familia.

Además de impedirles acceder a la educación, lo que podría perjudicar sus futuras opciones de empleo, trabajar en esos lugares también puede ser peligroso para los niños. Hace poco conocí a un niño que perdió los dedos mientras trabajaba como mecánico.

Mientras los niños huérfanos son puestos a trabajar, las niñas huérfanas mayores a menudo se quedan en casa para ayudar a cuidar a sus hermanos, perdiendo el acceso a la educación y, a veces, impidiendo que puedan casarse.

Recientemente conocí a una mujer de 27 años que dijo que no podía casarse porque entonces no habría nadie que cuidara de sus 5 hermanos. El cuidado de sus hermanos también le ha impedido encontrar trabajo, por lo que solo podía obtener un ingreso lavando la ropa de otras personas en su casa. El dinero ayuda a proporcionar alimentos a sus hermanos, pero no es suficiente para cubrir el medicamento que la mujer necesita para tratar su diabetes.

Una asociación vital de las Naciones Unidas

A medida que la crisis económica empeora, los hombres también luchan por encontrar trabajo. Algunos se han visto obligados a buscarse la vida en el extranjero, y las personas con estudios están trabajando como trabajadores de la carretera para poder llegar a fin de mes.

Las dificultades económicas son una de las razones por las que Islamic Relief Afganistán firmó un nuevo acuerdo de asociación clave con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en marzo de este año para crear empleos y proporcionar efectivo a las personas necesitadas.

El proyecto ABADEI del PNUD, dotado con 22 millones de dólares, brindará oportunidades de empleo a más de 158.000 personas a través de Cash for Work, pagándoles para que rehabiliten y desarrollen el riego y la agricultura basados en la comunidad, mejorando no solo el empleo sino también la seguridad alimentaria.

El proyecto también apoya a 1.200 mujeres para que empiecen sus pasos en el mundo empresarial, proporcionando formación técnica y de gestión empresarial, a la vez que se les ayuda a acceder a los mercados y se les proporciona subvenciones para empresas dirigidas por mujeres.

Este proyecto también apoyará a las personas vulnerables, incluidas mujeres viudas, niños recién nacidos, personas discapacitadas y ancianos, con asistencia en efectivo en 6 provincias de Afganistán.

Este proyecto es una de las formas en que Islamic Relief está trabajando para apoyar a la población afgana a través de proyectos a largo plazo destinados a establecer medios de vida sostenibles.

Nuestra respuesta alimentaria de emergencia, que en ocasiones proporciona el único alimento que come una familia, continuará a medida que se amplíe nuestro trabajo humanitario y de desarrollo en Afganistán.

Niño afgano

Una nueva crisis

En junio, Afganistán sufrió otra crisis cuando un terremoto de magnitud 5,9 sacudió el sureste del país, afectando a las provincias de Paktika y Khost.

La magnitud de la devastación fue masiva, el terremoto se llevó la vida de más de 1.300 personas, según las autoridades y las ONG. Miles de hogares en las provincias afectadas, donde las casas están hechas de barro, quedaron completamente destruidas por el terremoto, dejando a los sobrevivientes sin refugio.

Islamic Relief envió un equipo de emergencia para distribuir alimentos a más de 900 familias y ha seguido apoyando a los afectados en los meses posteriores al desastre.

El terremoto golpeó a las comunidades ya afectadas por el colapso económico y el cambio político. Su situación desesperada se ha vuelto aún más difícil y es poco probable que mejore sin una asistencia seria por parte de la comunidad internacional.

Islamic Relief está ampliando nuestro trabajo en Afganistán este año en respuesta a la grave situación humanitaria y espero que otras organizaciones sigan este ejemplo. 

Estoy muy orgullosa de todo lo que Islamic Relief ha logrado en Afganistán y en otros lugares en el último año, y espero que podamos seguir trabajando para apoyar a las personas más vulnerables.

Ayude a Islamic Relief a llegar a las personas más necesitadas en Afganistán. Dona ahora.

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