sábado, 26 marzo 2022

Yemen se enfrenta a la peor crisis humanitaria del mundo. 7 años han pasado desde la escalada del conflicto y la situación en el país es cada vez más desesperada.

Se estima que casi 400.000 personas han perdido la vida y más de 21 millones necesitan asistencia humanitaria. El hambre es generalizada y se ve agravada por el colapso económico, como resultado  millones de personas sufren inseguridad alimentaria.

Junto con el pueblo de Yemen, su entorno también está sufriendo los efectos de esta prolongada crisis. Yemen ya estaba en riesgo de inundaciones, sequías y fuertes tormentas de arena, pero ahora los daños son aún mayores debido al aumento de la deforestación y la desertificación impulsada por la crisis. 

Aumento de la demanda de leña.

La grave escasez de combustible resultante del bloqueo de las zonas controladas por los hutíes y las restricciones a las importaciones en el puerto de Al Hodeidah han obligado a las personas y las empresas a talar árboles para obtener leña. Más de 5 millones de árboles han sido talados desde 2018, mientras que 889,000 árboles se talan al año para alimentar panaderías y restaurantes solo en la capital, Saná. 

La creciente demanda de madera ha provocado una ola de deforestación, cuyos efectos probablemente sean devastadores para el desarrollo a largo plazo de Yemen. La demanda, junto con el alto desempleo, ha provocado que algunos agricultores cuyas tierras ya no son cultivables recurran a la tala de árboles para poder mantenerse a sí mismos y a sus familias.

Se han abandonado las medidas de protección para los bosques y la pérdida de hábitat ha obligado a algunas aves y otras especies a migrar. 

Clima e inseguridad alimentaria.

La deforestación y la desertificación agravan el  problema de la inseguridad alimentaria en Yemen, destruyendo lo que una vez fue tierra agrícola y agotando las fuentes de agua potable.

Millones de personas están al borde del hambre y la desnutrición es generalizada. Muchas familias sufren inseguridad alimentaria.

Las personas y el ganado corren el riesgo de morir por la falta de agua y forraje en todo el país, y la reducción de la cobertura de la tierra cultivable también despoja a quienes dependen de ella de un medio de vida estable para poder mantenerse a sí mismos y a sus familias. El 75% de la población de Yemen vive en entornos rurales y depende en gran medida de que haya condiciones climáticas estables para mantener sus medios de vida.

Como esto no ocurre, comunidades enteras se ven obligadas a reubicarse, lo que se suma a lo que ya es uno de los desplazamientos internos más grandes del mundo.

Los hogares y los medios de vida del pueblo yemení no es lo único que se pierde a causa del cambio climático. La crisis ha llevado al descuido de los delicados sistemas agrícolas ubicados en terrazas utilizados durante milenios como fuente de alimentos y medios de vida en este país montañoso. Esto, combinado con eventos climáticos extremos, amenaza la existencia de esta forma de vida.

El cambio climático es uno de los problemas más apremiantes de nuestro tiempo y, a menudo, los que menos han contribuido al mismo son los más afectados por sus efectos nocivos. Yemen no es una excepción. El cambio climático está empeorando la crisis humanitaria en el país», dijo Ammar Abdulbaset Nagi Aldumini, de Islamic Relief Yemen.

“ Sabemos que hay personas que intentan ganarse la vida vendiendo leña porque no tienen otra fuente de ingresos, pero el daño que esto está causando al paisaje de Yemen es devastador. Sin tierras cultivables ni agricultura, más personas perderán sus medios de vida y se verán empujadas a la inseguridad alimentaria y cualquier esfuerzo hacia la recuperación a largo plazo se verá seriamente obstaculizado.

“ Para detener la deforestación, antes de nada todas las partes involucradas deben acordar el fin del conflicto. Un fin duradero del conflicto permitirá al pueblo de Yemen acceder al combustible que necesita, solo entonces Yemen podrá estar en condiciones de tomar medidas para apoyar la producción agrícola y reducir la pobreza».

Niño yemení

Islamic Relief en Yemen.

Islamic Relief lleva trabajando en Yemen desde 1998. Hemos fortalecido significativamente nuestros programas en el país tras la escalada de la crisis en 2015. 

Trabajando con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), distribuimos alimentos y vales de alimentos a las personas más vulnerables, incluyendo desplazados internos.

Damos apoyo a centros sanitarios proporcionando cuidados y formación para combatir enfermedades peligrosas como el Covid-19 y el cólera. Desde el comienzo de la pandemia, Islamic Relief ha abastecido con medicamentos y equipos médicos, incluyendo respiradores, a los centros de cuarentena. 

Islamic Relief trabaja para proporcionar acceso al agua potable y apoya a las familias y comunidades durante los fríos meses de invierno proporcionando alimentos, combustible y mantas. 

Durante Ramadán, distribuimos paquetes de alimentos para ayudar a que las personas más vulnerables pudieran romper el ayuno. También hemos proporcionado carne para que pudieran celebrar Eid al Adha.

Los niños se enfrentan a dificultades extremas en Yemen y una de las formas en que Islamic Relief les apoya es a través del programa de apadrinamiento de huérfanos, que trabaja con miles de niños en el país.

El pueblo de Yemen necesita su apoyo ahora más que nunca.

Por favor, dona ahora y salva vidas en Yemen. 

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