Nuestros voluntarios del reto de Machu Pichu nos explican su experiencia

Una experiencia fenomenal, desde que llegamos hasta la vuelta siempre he sentido un ambiente de hermandad. Hace falta recalcar que nos ha tocado ir con un grupo muy bueno, había gente de todas las edades, pero puedo decir que los de España éramos los más jóvenes. Y como decían ellos el alma de la fiesta! hahahah… Siempre intentábamos crear un ambiente de felicidad y juegos. La partida del Uno no faltaba cada noche. Gracias a Dios por poder ir a participar en un reto tan difícil y al final superarlo”. Ahlam

Estar en Perú me hizo reflexionar en diferentes aspectos, estar una semana viendo y estando con gente tan humilde te das cuenta que con poco puedes ser muy feliz y disfrutar más día a día.
Teniendo en cuenta el reto fue apasionante ya que había dificultad pero a la vez diversión, se apreciaba una bonita hermandad con el grupo entero. Sin lugar a duda recomiendo vivir esta experiencia”. Yasmin

El Challenge de Perú empezó desde que nos comunicaron en la sede que teníamos que recaudar 3.000€ por persona. Aunque hubo momentos en los que por poco nos echamos para atrás y nos retiramos pero en el último momento pudimos conseguirlo. Las actividades que hicimos  fueron:
El primer día bicicleta durante 55 km. Lo que complicó esta actividad fue que hacía mucho frío, estaba lloviendo y teníamos que cruzar riachuelos, y vehículos que circulaban en ambas direcciones. Y para acabar el día teníamos Rafting por la tarde y esa fue una de las mejores actividades porque suponía el trabajo en equipo y cómo me iba a olvidar de la caída de Ahlam al río 😂.

El segundo día teníamos caminata de unos 20 km. Yo personalmente la aproveché para conocernos entro nosotros.

El tercer día también teníamos otra ruta de unos 25 km y esta lo que tenía de especial era que pudimos pasar un rato con una familia que vivía allí y poder ver cómo elaboraban el café para luego poder venderlo.

El cuarto día visitar Machu Pichu que fue impresionante. Las vistas eran…Waw.

El quinto día tuvimos la oportunidad de subir a la montaña de los 7 colores, teníamos que subir a una altitud de unos 5.000 metros de altitud sobre el nivel del mar. De camino a la montaña se notaba la escasez de oxígeno. De hecho un compañero se mareó en el vehículo que nos transportaba a mitad de camino antes de llegar al punto donde íbamos a empezar a subir andando.
Seis compañeros y yo decidimos subir a pie, cuando llevábamos un buen rato ya subiendo a la montaña tuvimos una dificultad porque teníamos que ir parando a cada paso que dábamos para que nuestro cuerpo se adapte a esa altitud y la verdad que fue muy duro pero Alhamdulillah pudimos conseguirlo”. Moatasem

Su experiencia en imágenes