“Después de un largo período de tiempo, deseo y espera, llegó la hora de vivir una única e incomparable experiencia.”

Nada podría parecerse a ella porque no hay nada que te alegre y te entristezca en un mismo tiempo como una visita a personas a las que se les ha cambiado la vida de la noche a la mañana. Pero sí, esto sí que existe y se le denomina «guerra». Una sola palabra, pero cientos de adjetivos, emociones y sentimientos.

Lamia Al-Naddaf, voluntaria de Islamic Relief Valencia nos explica su experiencia en Líbano.

Y por fin llegó la oportunidad más esperada. Esto llegó gracias a Islamic Relief. Después de más de tres años de voluntaria, he podido ir a visitar algunos de los proyectos que está llevando a cabo Islamic Relief en el Líbano. Pero ahora…; ¿qué hago?, ¿qué puedo hacer?, ¿qué puedo aportar?, ¿qué voy a decir?, ¿cómo lo voy a afrontar?, ¿cómo sobrevive toda la gente que se ve obligada a salir de sus casas?, ¿será tan chocante como vemos en la televisión o será peor?, ¿cómo se siente al estar «sobreviviendo» y no «viviendo»?, ¿será todo esto verdad? y miles de preguntas más me rondaban por la cabeza.

Mi viaje al Líbano ha consistido en la visita de algunos campos de refugiados, proyectos de salud en hospitales (como proyectos con personas con movilidad reducida o con diversidad funcional), construcción de colegios en pueblos con difícil acceso a la educación, huérfanos apadrinados por Islamic Relief, proyectos de sustento y finalmente mi participación en el campamento «HOPE, learning happily for Palestine».

Además, ha sido algo esperado durante tanto tiempo que cuando ha llegado el momento, ya no sabía qué hacer. No puedo ir o volver con las manos vacías. Estas personas tienen miles de historias que el mundo debe conocer. Cada historia con más de un mensaje. Tengo que hacer llegar el máximo de ellos posible.

Comencemos este viaje y vayamos a visitar a los proyectos de Islamic Relief en el Líbano. Todos y cada uno de ellos es tan importante y necesario como el otro, pero los que más me han marcado han sido el proyecto de apadrinamiento a huérfanos y el proyecto de educación. Y ahora pensaréis… ¿educación?, ¿por qué. Yo os lo diré.

Educación, algo tan esencial y evidente como la educación. Para nosotros es fácil, accesible, algunos pensamos que innecesario, pero no, esto no es así. La educación crea a líderes, emprendedores, médicos, arquitectos, odontólogos, traductores, profesores, técnicos, informáticos y mucho más. La educación desarrolla nuestro cerebro e intelectual. Gracias a nuestra etapa de colegio y universidad, hemos podido formarnos y desarrollarnos en aquello que tanto nos gusta, pero… ¿y ellos qué? Nosotros somos los afortunados que lo tenemos casi todo pensando que no tenemos casi nada. Tenemos una fácil accesibilidad a salud y educación. Pero mi pregunta sigue… ¿y ellos qué? ¿Cómo van a poder tener un «futuro» sin todo esto?

Niños de 6 años y más sin saber leer ni escribir o sin cursos escolarizados. ¿A caso ellos no se merecen el mínimo derecho de recibir una educación? Es cierto que no somos los culpables de la guerra en sus países, pero sí podemos ser «los increíbles» que les van a facilitar y asegurar una educación. Si lo pensamos bien, al ofrecerles educación les estamos también ofreciendo una carrera, un trabajo, un suelo del que vivir, una familia… Se lo ofrecemos todo con tan poco.

No hay palabras que describan lo visto y lo vivido. Desde aquí, la otra parte del mundo, todo parece tan irreal y ficticio, pero desgraciadamente esto no es así. He regresado con la idea de que el balón está en nuestro campo ahora, nosotros podemos ser quienes les cambien la vida al ofrecerles una digna educación que les permita tener un brillante futuro, pero para ello necesito tu ayuda.