Myanmar es una de las naciones más pobres del sudeste asiático y sufre décadas de estancamiento, mala gestión y aislamiento. Recientemente ha pasado de una dictadura militar a un gobierno civil, con las primeras elecciones generales en 20 años celebradas en 2010. Myanmar, un país en gran parte rural y densamente boscoso, tiene recursos naturales, pero las masas aún no se están beneficiando de estos recursos.

Los conflictos étnicos y la violencia entre comunidades continúan afectando a la nación mayoritariamente rural. Más de 3,4 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza con menos de 1,50 euros al día. Esto es particularmente frecuente en las áreas rurales donde reside el 65% de la población. En estas regiones, el nivel de pobreza es casi el doble.

Una cuarta parte de la economía del país se basa en la agricultura, pero las familias siguen desnutridas. La inseguridad alimentaria combinada con el difícil acceso a los servicios de salud está poniendo en crisis la vida de la población local. Es más, la violencia recurrente sigue siendo una de las principales causas de inestabilidad. Más de un millón de personas son desplazados internos, y cientos de miles más buscan refugio en países vecinos. Las comunidades afectadas están en movimiento y necesitan asistencia humanitaria, incluidos alimentos, refugio y atención médica.

Para muchas personas en Myanmar, la vida puede ser particularmente desafiante:

  • Hay aproximadamente 926.000 apátridas en todo Myanmar (ACNUR, 2016)
  • 1 de cada 20 niños morirá antes de cumplir los cinco años (Banco Mundial, 2016)
  • Un tercio de los niños sufren retraso del crecimiento (Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, 2017)
  • Más de 200.000 familias desplazadas viven en los estados de Rakhine, Kachin, Shan y Kayin (UNOCHA, 2018)

 

Islamic Relief en Myanmar

Islamic Relief ha trabajado con la comunidad rohingya del estado de Rakhine durante varias crisis, construyendo una aldea entera para 10,000 refugiados rohingya no registrados en 2008 en Teknaf, en la frontera entre Bangladesh y Myanmar.

En 2008, cuando el ciclón Nargis devastó Myanmar, distribuimos paquetes de alimentos, refugio de emergencia, kits de higiene y agua a miles de familias. No nos detuvimos allí, también ayudamos a las comunidades a recuperarse mediante la construcción de nuevas viviendas, la reconstrucción de escuelas y el apoyo a los agricultores y pescadores para recuperar sus medios de vida.

Tras estallidos de violencia, Islamic Relief ha respondido a las necesidades de las familias desplazadas en el estado de Rakhine. Hemos distribuido alimentos de emergencia, construido refugios y mejorado las instalaciones de saneamiento mediante la construcción de letrinas en campamentos cerca del municipio de Sittwe. Dimos a los refugiados reubicados, muchos de los cuales habían estado durmiendo a lo largo de las orillas de los ríos y al borde de las carreteras, un lugar seguro para vivir e instalaciones básicas, sin amenazar su salud y seguridad.

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