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“Sueño con ser médico, hacer prótesis y proporcionarlas a los niños que fueron heridos en esta guerra”.

Zaid Al Ahmad, 12 años. Original del pueblo de Rkaya, sur de Idlib. Ahora reside en Kfralousin, frontera entre Siria y Turquía.

Zaid tiene una hermosa sonrisa y una mirada llena de esperanza mientras habla de sus sueños.

Sueño con ser médico, hacer prótesis y proporcionarlas a los niños que fueron heridos en esta guerra”, dice.

Zaid, sus padres y hermanos jóvenes solían vivir en Damasco, pero al comienzo de la crisis se mudaron a un pueblo cerca de Idlib. Unas semanas más tarde, los aviones de guerra comenzaron a bombardear el pueblo.

Solíamos huir a los campos durante los bombardeos y pasar la noche bajo los olivos”, recuerda Zaid. Tenía seis años cuando el avión de combate destrozó nuestra casa con un misil explosivo”.

Zaid recuerda el momento en que el cohete aterrizó y explotó a pocos metros de él. Un fragmento alcanzó a su madre acabando con su vida e hiriendo a Zaid en la pierna derecha. Su hermano Mohammed, de cinco años, murió en el acto y su hermana escapó. Zaid fue evacuado al hospital más cercano para recibir tratamiento y luego fue trasladado al campamento de Assalam, cerca de la ciudad de Atma, en el norte de Siria.

Al principio iba al colegio con muletas, hasta que una de las organizaciones me proporcionó una prótesis”, nos cuenta Zaid. “Como pude volver a caminar, sentí que la prótesis era una parte más de mi cuerpo. Ahora estoy en cuarto curso. Corro y camino y me siento bien. No puedo vivir sin mi prótesis. Deseo que todos los niños lesionados del campamento puedan disponer de estas prótesis para que puedan moverse y que no se sientan inferiores a los otros niños. Espero que esta guerra termine para que podamos regresar a nuestro pueblo y podamos vivir seguros y en paz “.

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