6 consejos para un Ramadán ético

El profeta Muhammad (la paz sea con él) era un ejemplo de la mejor conducta ética. Alentó a los musulmanes a vivir en armonía con los demás y con el medio ambiente.

Vivía de una forma simple, comía modestamente, compartía generosamente y servía a su comunidad. El Profeta (saw) también estableció algunos de las primeras reservas naturales del mundo en las cuales la tala de árboles y el sacrificio de animales estaba prohibido.

Desde la perspectiva de Islamic Relief, creemos que Dios encargó a la humanidad la responsabilidad de cuidar la Tierra. No obstante, los seres humanos se han convertido en explotadores. El comportamiento destructivo para el medio ambiente, los desechos, la contaminación, la deforestación, la sobrepesca y el uso de los alimentos como biocombustibles constituyen síntomas de la codicia interna.

Ramadán es una oportunidad para reevaluar nuestras vidas y reflexionar sobre el efecto que tienen nuestras acciones en el planeta y en otras personas. Vivimos en una sociedad consumista, pero podemos hacer cambios positivos hoy.

Aquí tenéis seis consejos sobre cómo vivir de una manera sencilla y ética durante este Ramadán y el resto del año.

1) Reducir los residuos

En algunos países, se desecha un tercio de la comida, lo cual genera unas consecuencias negativas para el medio ambiente y además supone una contradicción con las enseñanzas del Islam.

Dios recomienda a los musulmanes que eviten el desperdicio de alimentos —«Comed y bebed con mesura, porque Dios no ama a los derrochadores» (Corán 7:31). El Profeta (saw) animó a la gente a evitar dejar sobras cuando dijo: «No sabes qué parte de tu comida contiene bendición».

Evita desperdiciar alimentos en Ramadán planificando las comidas, congelando lo que sobre y vigilando las fechas de caducidad. Reutiliza las sobras para nuevas recetas. La fruta demasiado madura se puede mezclar con yogur o leche para hacer batidos para el suhur. Con la verduras excedente se puede preparar puré para el iftar.

Ten, también, como objetivo reducir la cantidad de agua que usas. Cuando se le preguntó si el desperdicio se daba también en el wudhu, el Profeta (la paz sea con él) dijo: «Sí, incluso si lo haces en un río que fluye».

2) Come menos, comparte más

Hay más que suficiente comida en el mundo, pero algunos comen en exceso mientras otros pasan hambre. Come con moderación este Ramadán. Como dijo el Profeta (saw), un musulmán debe comer y beber con moderación, reservando «un tercio [del estómago] para la comida, un tercio para la bebida y otro tercio para el aire». (Hadith at-Tirmidhi)

Ramadán te permite ejercer más control sobre tu alimentación, ayudándote a regular tu dieta y reducir tus facturas de la compra.

El Profeta (la paz sea con él) también nos aconsejó compartir, diciendo: «La comida de dos es suficiente para tres, y la comida de tres es suficiente para cuatro».

Invita a los no musulmanes y comparte con ellos tu iftar, ofrece comida a tus vecinos y llega a los musulmanes conversos y personas de fuera de la ciudad para que no coman solos en Ramadán.

3) Reduce las emisiones de carbono

Averigua los productos de temporada de este Ramadán e inclúyelos en tus iftar. Puedes comprar productos de temporada en las tiendas locales o en los mercados agrarios. Las granjas locales pueden hacer repartos de alimentos en tu área, y al comprar en tu localidad, estarás ayudando a tu comunidad y a las familias de tu entorno.

Comprueba el país de origen en las etiquetas de los supermercados y elige los productos locales, que normalmente son más frescos. Así, estarás apoyando además a los productores de alimentos locales y reduciendo la contaminación a causa del transporte.

Reduce, también, el consumo de alimentos procesados, que normalmente se envasan de manera intensiva perjudicando el planeta.

Además, puedes reducir la emisión de CO2 sustituyendo el coche por caminar o montar en bicicleta. Esto no sólo ayudará al medio ambiente, el ejercicio saludable también aumentará tu bienestar.

4) Pásate al consumo de la carne ecológica

La industria de la carne contribuye en gran medida a las emisiones de gases de efecto invernadero, y durante la producción se necesitan miles de litros de agua. Además, la carne barata a menudo se produce a expensas del bienestar de los animales – con prácticas crueles como la cría en batería, en las cuales los pollos están confinados en pequeñas jaulas y se les inyecta hormonas de crecimiento para que crezcan con mayor rapidez.

El maltrato hacia los animales va en contra del espíritu del Islam. «Comed y bebed de todo lo que sea halal (lícito) y bueno (sano y puro)». (Al-Qur’an 2: 68)

Come menos carne durante este Ramadán: lo apreciarás más, te ayudará a empatizar con aquellos que no pueden permitirse el consumo de carne, mientras que pones en práctica el valor islámico de la moderación: «Coman de las cosas buenas que les he proveído, pero no se extralimiten»  (Al-Qur’an 20: 81).

Asegúrate de que la carne que estás consumiendo es ecológica u orgánica. La industria «ecológica» permite a los animales moverse libremente, alimentarse a través de una dieta natural y produce carne de buena calidad fabricada con ética.

La carne halal orgánica es un mercado joven y creciente, pero hay un número de granjas independientes dirigidas por musulmanes que son fáciles de encontrar en Internet. Los huevos ecológicos y la pesca responsable también están disponibles en los supermercados.

5) Comprar en un comercio justo

El Islam nos insta a ser justos en todas las transacciones económicas. El Comercio Justo aborda las injusticias en el comercio de alimentos a través de asociaciones comerciales que ofrecen a los agricultores un mejor precio para sus productos. También garantiza condiciones decentes de trabajo, sostenibilidad local y normas comerciales más justas.

Los productos de comercio justo incluyen té, café, chocolate, azúcar, cacao, aceite de oliva y plátanos. Busca el logo de Comercio Justo en los productos. Comprar productos de proveedores locales – como dátiles de los agricultores palestinos – es otra manera de apoyar el comercio justo.

6) Desconecta y reorganízate

En Ramadán, nuestras necesidades espirituales tienen prioridad sobre nuestras necesidades físicas. Este apetito también puede aplicarse a otros deseos que no estén relacionados con la comida. El Islam insta a un nivel de moderación sobre lo material para permitirnos alcanzar objetivos espirituales. Ello no significa que no debamos poseer objetos materiales, sino que, más bien, debemos dominar nuestro deseo por los mismos.

El concepto de desperdicio y extravagancia se aplica también a las posesiones materiales como ropa y artículos para el hogar, así cómo a qué dedicamos nuestro tiempo. Todos ello forma parte del sustento con el que Dios nos ha provisto y ha de ser usado de manera responsable.

¿Por qué no probar a «desconectarse» de la televisión, el portátil, los videojuegos y todos los dispositivos electrónicos en este Ramadán? Piensa en controlar tus impulsos materialistas comprando tan solo la comida y ropa que necesites este mes. Organízate y dona todo lo material que te sobre a la caridad o a las personas que podrían hacer un mejor uso de ello.

Desata el poder de tu zakat: Dona ahora a nuestro Llamamiento por Ramadán.

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