Diario de un viaje indescriptible

Capítulo 5: “El final del viaje no es el destino, sino los contratiempos y recuerdos que se crean en el camino”. – Penélope Riley

25 de agosto de 2019: Corre, corre caballito.

La rutina matutina se repitió de nuevo: nos despertamos, bajamos a ayudar en el comedor y esperamos en la puerta a que llegaran los niños. Noté una gran diferencia con respecto a la mañana anterior: la timidez se había disipado y, esta vez, todos nos saludaban emocionados por pasar otro día en el Summer Activities

Aquella mañana, empezaban las clases. Así que, desayunamos juntos y llevamos a nuestro grupo a su clase. Me despedí de ellos y me fui a la clase 4 en la que me esperaba el equipo rojo, a quienes Asia de Italia les daría una clase de matemáticas, seguida de la mía, de inglés. Como aún no conocíamos al grupo, hicimos una dinámica de presentación antes de empezar. Recuerdo que, en la clase de matemáticas, una niña llamada Alaa captó mi atención: por sus gestos interpreté que estaba teniendo dificultades para resolver los ejercicios y seguir el ritmo de la clase. Me acerqué a ella y le pregunté cómo lo llevaba. Me confesó que no iba a la escuela y que le estaba costando entender el ejercicio. Cuando entendió la dinámica del ejercicio y pudo resolver los siguientes por sí misma, me miró y me dijo sonriendo “muchas gracias por ayudarme, te quiero mucho”. Sus palabras me calaron y me di cuenta de que, en apenas unos minutos, ella me había enseñado a mí a comprender el verdadero significado de “tus pequeños gestos cambian el mundo”. Su pequeña gran frase cambió mi mundo. 

Después, les tocaba la clase de inglés, aunque no todos estaban ilusionados. Lo que no sabían era que todas las clases se habían planificado para que fuesen lo más dinámicas posibles. Aprender jugando, ésta era la norma. Y, así fue. A través de diferentes juegos, repasaron vocabulario y estructuras gramaticales básicas. Se notaba un cierto desnivel en las clases, ya que no todos estaban escolarizados. Les agrupamos en tres equipos para que pudieran ayudarse mutuamente. 

Me sorprendió mucho ver el incumplimiento del quinto principio de los Derechos del Niño: “El derecho a una educación y a un tratamiento especial para aquellos niños que sufren alguna discapacidad mental o física”. Una niña de 11 años sin acceso a la educación, la base de un futuro mejor, ¿cómo es posible? Una niña de 11 años que apenas sabe resolver un ejercicio de sumas y restas con llevadas, ¿cómo es posible? Mientras nuestros hermanos, hijos, sobrinos, etc., hablan de hacer novillos, hay niños en otras partes del mundo deseando poder ir al colegio y recibir una formación mínima. “¡Lee! ”, aleya 1 de la azora 96: el primer versículo del Corán que fue revelado. Esa aya, corta y concisa, evidencia la importancia de la búsqueda del conocimiento.

Después de comer y rezar, nos llevaron a una finca para que los niños montaran a caballo. De nuevo, no paraban de comentar que era la primera vez que hacían algo así. Disfrutaba viéndoles tan entusiasmados, haciendo cola para montar. Los monitores les explicaron cómo tratar con los animales y les dieron instrucciones para subirse. Admiré el valor que algunos tuvieron para montar, pese a que les daba miedo. Su nivel de superación me hizo recordar que muchas veces nos ponemos límites a nosotros mismos, excusas para no superar nuestros miedos. Su valentía me dio una lección.

Mazorca en mano, se subieron al bus y regresaron de nuevo a sus hogares. Los monitores nos quedamos en la finca, visitando el establo y pasando un buen rato hasta bien adentrada la noche. En el establo, tenían preciosos caballos de raza árabe, entre ellos, un potro que había quedado huérfano y al que le estaban dando el biberón. En ese momento, Shekh Adnan compartió conmigo una reflexión: “cómo se nota que este potro es huérfano; si estuviese con su madre, apenas se acercaría a nosotros”. La escena transmitía mucha ternura: el potrillo apenas se sostenía en pie y bebía del biberón con ansia. Nos dejaba acariciarle y nos dio la sensación de que estaba falto de cariño. Para algunos puede sonar exagerado, pero los caballos son unos animales muy sensibles.

Nos arremolinamos en torno a la hoguera, cenamos y charlamos hasta muy tarde. El dueño de la finca nos contó que en esa zona montañosa en la que se localizaba la finca había una base militar clandestina de palestinos. No le dimos hierro al asunto ni nos sorprendió porque el Líbano, a fin de cuentas, es un país que está rodeado de países en conflicto. Lo que no nos esperábamos era conocer, al día siguiente, las noticias de lo ocurrido aquella madrugada.

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Introducción: Viaje al Líbano ¿Cómo comenzó todo? Leer más »

Capítulo 1: 21/08/2019: Sueño, cansancio y aterrizaje en Beirut Leer más »

Capítulo 2: 22/08/19: Toma de contacto y preparativos Leer más »

Capítulo 3: 23/08/19: campamento 5* y más preparativos Leer más »

Capítulo 4: 24/08/19: El gran día tan esperado  Leer más »

Capítulo 5: 25/08/19: Corre, corre caballito  Leer más »