Diario de un viaje indescriptible

Introducción: Viaje al Líbano ¿Cómo comenzó todo?

En este diario haré el intento de plasmar todas las vivencias que experimenté día a día en un viaje que califico como indescriptible porque, por mucho que intente describir lo que vi y sentí, sé que me quedaré corta. Sin embargo, la necesidad de dar voz a quienes han sido silenciados hasta caer en el olvido es lo que me impulsa a escribir este informe.

Se lo prometí a Allah, a ellos y a mí misma. Me comprometí a transmitir los horrores que ví y que me contaron, al igual que los momentos de alegría y las frases esperanzadoras de aquellos por quienes trabajamos en esta organización humanitaria desde 1984, Islamic Relief.

Antes de sumergirnos en cada día y lección aprendida, he de explicar cómo nos invitaron y cuál fue mi reacción. El mes de Ramadán había sido muy intenso y llegó el momento de evaluar todo el trabajo realizado durante este mes tan especial en una reunión en la sede de Barcelona.

Tras una larga jornada evaluando y planificando nuevos proyectos, nuestro mánager nos comentó la idea de participar en una colonia infantil de verano en el Líbano junto a otros voluntarios de España e Italia. También nos informó que tendríamos la oportunidad de visitar nuevamente proyectos que se implementan sobre el terreno. La oferta me encantó, pero tenía un pequeño inconveniente: ¡mis vacaciones!. Tras deliberar unos segundos, decidí que no podía pasar dos años sin ver a mi familia, así que rechacé la propuesta. A los pocos días de regresar a Madrid, recibí una llamada de una de nuestras compañeras de Italia, proponiéndome de nuevo la oportunidad y dándome un margen de dos días para pensármelo.

Una fuerte nostalgia me invadió por dentro: recordé los momentos vividos hacía ya dos años en aquel primer viaje al Líbano que me marcó; aquellos momentos jugando con los niños a los que visitamos, todo lo vivido. Mi mente empezó a colapsar, no sabía qué hacer: por un lado tenía a mi familia esperando a reunirnos de nuevo después de un año y, por otro, la ocasión de estar varios días con niños disfrutando de diferentes actividades y, sobre todo, de su presencia.

Ante este dilema, necesitaba el consejo de una profesional: mi madre. Le expliqué cómo me sentía y, subhanallah, las madres tienen un sexto sentido para saber, antes que tú, qué es lo que realmente quieres. De alguna manera u otra, sintió que debía ir y que una parte en mí me lo estaba pidiendo a gritos. Me apoyó, como siempre hace, y tomé una decisión final: iré si Dios quiere.

Hana El Abdallaoui.
#DiarioDeUnViajeIndescriptible

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Capítulo 1: 21/08/2019: Sueño, cansancio y aterrizaje en Beirut Leer más »

Capítulo 2: 22/08/19: Toma de contacto y preparativos Leer más »