Bismillah, wa-s-salātu wa-s-salāmu ‘alā ashrafi al-anbiyā’i wa-l-mursalīn, sayyidinā Muhammad, ṣallā Allāhu ‘alayhi wa-sallam.
Amma ba‘d,
Alhamdulillah por haber tenido, una vez más, la oportunidad de asistir al Blue Camp y compartir momentos verdaderamente inolvidables.
Alhamdulillah, este reencuentro me ha llevado a reflexionar profundamente. Haber nacido en un país musulmán y haberme trasladado posteriormente a otro país donde los musulmanes somos una minoría, y poder ver aun así la fuerza, la unión y la riqueza de nuestra Ummah cómo compartimos conocimiento, nos aconsejamos, nos ayudamos y reflexionamos juntos me ha hecho comprender algo muy especial: el Islam, nuestro deen, Alhamdulillah, nos une incluso de manera inconsciente, estemos donde estemos.
Especialmente en Islamic Relief, el campamento no tenía como único objetivo disfrutar y compartir buenos momentos, sino también crecer, aprender, reflexionar y recordar a Allah ﷻ. Nos recordaba que cada uno de nosotros, como voluntarios, debe renovar constantemente su intención y ser consciente de que todo lo que hace debe hacerse por Allah ﷻ, y no por el reconocimiento de los demás. Nos enseñaba a ser agradecidos, a no esperar nada a cambio y a servir con sinceridad. Durante este campamento comprendí que ser voluntario va mucho más allá de hacer khayr o ayudar a los demás. Ser voluntario también significa ser una persona con akhlaq (buen comportamiento y carácter), tener una intención sincera detrás de cada acción, desear el bien para los demás, tener sabr (paciencia) y esforzarse por seguir los pasos de nuestro Profeta ﷺ , en cada uno de nuestros actos.
El campamento estaba dividido en diferentes zonas, que personalmente llamaría “zonas de reflexión”. Cada una de ellas nos invitaba a detenernos, pensar y reflexionar profundamente sobre diferentes realidades y situaciones. Literalmente, cada zona nos dejaba un aprendizaje. No salía de una de ellas sin llevarme conmigo una lección valiosa. Una de las zonas que más me llamó la atención, aunque todas fueron especiales a su manera, fue la zona de la “guerra”. Allí, divididos en dos grupos, teníamos que superar diferentes etapas para conseguir encontrar un objeto especial que únicamente los voluntarios de esa zona conocían.
Durante la actividad nos lanzaban agua, pero al mismo tiempo nos recordaban que aquello no era más que una representación y que, en una situación real, no estaríamos ante simples chorros de agua. Esto me llevó a detenerme y reflexionar, intentando imaginarme en una situación real: ¿cómo actuaría?, ¿qué sentiría?, ¿cómo reaccionaría ante aquello?
Cada zona nos enseñó algo diferente y nos transmitió enseñanzas que, inshaAllah, permanecerán con nosotros mucho más allá de los días que duró el campamento. Son aprendizajes y lecciones que podremos llevarnos a nuestra vida cotidiana y, especialmente, a nuestra labor como voluntarios.
Agradezco profundamente a Allah ﷻ, por haberme concedido esta maravillosa oportunidad y por haberme permitido vivir nuevamente una experiencia tan enriquecedora.
Y como dijo nuestro Profeta ﷺ: «Quien no agradece a las personas, no agradece a Allah ﷻ».
Por ello, quiero agradecer de corazón a todos los voluntarios y miembros del staff que hicieron posible este campamento. Que Allah ﷻ os recompense por cada esfuerzo, cada detalle, cada enseñanza y por haber estado presentes en cada momento. Que Allah ﷻ ponga barakah en vuestro trabajo, acepte vuestras obras y recompense vuestra sinceridad.
Alhamdulillah por este reencuentro, por cada aprendizaje, por cada reflexión y, sobre todo, por habernos reunido una vez más alrededor de aquello que nos une: nuestro deen.
Jazakum Allahu khairan.